6 julio 2020

Una esperanza para las mujeres con fallo ovárico prematuro

Mujer y microscopio
  • Se alcanzan resultados esperanzadores en mujeres menores de 40 años con el peor escenario reproductivo a nivel ovárico, gracias a la técnica ASCOT – infusión de células madre en la arteria ovárica –, que ya tenía éxito en pacientes bajas respondedoras
  • El último avance muestra los beneficios de movilizar las células madre en la médula ósea y que, sin inyectarlas, lleguen ellas mismas al ovario a través de la circulación. Este proceso es menos invasivo y más sencillo de aplicar
  • Otro de los hallazgos muestra el desarrollo en los folículos promovido por esta técnica, lo que ha supuesto que algunas mujeres recuperen la menstruación y, por tanto, disminuyan los síntomas de la menopausia

Aproximadamente 1 de cada 100 mujeres menores de 40 años padecen fallo ovárico prematuro. Esto significa que los ovarios, de forma prematura, cesan su actividad, lo cual es una de las peores situaciones en el campo de la reproducción, ya que hay mujeres que sufren esta patología que ni siquiera menstrúan.

Las doctoras Sonia Herraiz, investigadora de la Fundación IVI-IIS la Fe, y Nuria Pellicer, ginecóloga del Hospital la Fe de Valencia, han liderado un estudio que aboca un halo de luz a todas estas mujeres que sufren fallo ovárico prematuro.

Avances logrados gracias al estudio sobre el fallo ovárico prematuro

Conforme explica la Dra. Pellicer: “el proceso consiste, en lugar de administrar las células madre, algo que se ha venido haciendo en las fases previas de esta investigación, en dejar que ellas mismas lleguen al ovario para que allí puedan ejercer los efectos positivos. En ambos casos, tanto al administrar las células como solo movilizarlas, la célula madre libera factores de crecimiento que estimulan a las células del tejido donde ella está a crecer, proliferar o regenerarse. En el caso del brazo de estudio de solo movilización se trata de un procedimiento menos invasivo porque no se administran células, sino que se permite que ellas lleguen al ovario dañado”.

En el marco de la celebración del 36º Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) se ha presentado este trabajo, en el cual se ha ampliado la población de estudio y ya no se limita a bajas respondedoras, lo cual brinda una posibilidad a las mujeres menores de 40 años que sufren fallo ovárico prematuro y que hasta ahora no podían gestar con sus propios óvulos.

¿En qué consiste la técnica del rejuvenecimiento ovárico?

La reserva ovárica está formada por folículos primordiales que crean la reserva ovárica. Cada mes se activan en torno a 1.000 folículos, pasando por todas las fases del desarrollo hasta alcanzar el estadio de óvulo maduro, un proceso que tarda meses. Asimismo, muchos se degeneran durante el proceso de desarrollo, quedando uno o dos únicamente.

Como comenta la Dra. Herraiz, “en lo que consiste esta técnica es en permitir que estos folículos que, como el ovario está dañado ni siquiera se activan, o si se activan, acaban degenerando en los primeros pasos del crecimiento, puedan llegar al estadio de óvulo maduro, ya que regeneramos el entorno o microambiente en el que van a crecer y desarrollarse. Todo este proceso se lleva a cabo dentro del ovario”.

Los estudios previos se limitaban a la introducción de las células madre en el ovario, pero los resultados preliminares obtenidos recientemente indican que puede no ser necesaria la introducción de las células madre en el ovario, sino que las células y los factores que estas han segregado pueden llegar a través del sistema circulatorio, en un proceso mucho menos invasivo y sencillo, por lo que se podría aplicar en cualquier clínica.

“Con esto buscamos desarrollar una técnica menos invasiva posible y estandarizarla para poder implementarla en todas nuestras clínicas y ofrecer a cualquier mujer que desee ser madre la posibilidad de conseguirlo, aun cuando sus circunstancias reproductivas sean desfavorecedoras o clínicamente inviables sin intervención de la ciencia, como es el caso”, añade la Dra. Pellicer.

Este trabajo, aún en desarrollo, tiene dos brazos de estudio:

  • Uno limitado a la técnica ASCOT, que es la infusión de células madre en la arteria ovárica, definida por la movilización de células, su extracción y su posterior introducción directamente en el ovario.
  • Y otro, menos invasivo, que consiste en movilizar las células, pero dejando que ellas mismas lleguen al ovario desde el torrente sanguíneo, para comprobar si tienen los mismos efectos que cuando las recoges e inyectas.

“Es aquí donde radica el segundo avance importante de nuestro trabajo, y es que hemos constatado que la técnica de la movilización es capaz de conseguir que esos ovarios funcionen de nuevo y tengan folículos, por lo que hemos podido demostrar que ambos brazos consiguen promover el desarrollo de los folículos, e incluso algunas pacientes han recuperado la menstruación, disminuyendo por ende la sintomatología menopaúsica. Sin embargo, hemos de ser cautos, pues se trata de los resultados preliminares de un estudio que aún está en fase de desarrollo. De momento se han obtenido embriones en 2 de las 10 pacientes incluidas y un embarazo de 37 semanas en el brazo ASCOT, en pacientes con unas posibilidades casi nulas con los procedimientos clásicos de fecundación in vitro”, nos cuenta la Dra. Pellicer.

Técnica ASCOT: ¿qué es y en qué consiste?

La técnica ASCOT de rejuvenecimiento ovárico, de la que IVI es pionero a nivel mundial, consiste en el trasplante de células madre de la médula ósea en la arteria ovárica (BMDSC, por sus siglas en inglés: Bone Marrow-Derived Stem Cells). Con esta técnica se consigue que el ovario, como órgano responsable de la ovulación, revierta parcialmente su proceso de envejecimiento y active los folículos durmientes, que sino permanecerían sin desarrollarse. Esta técnica ha conseguido una mejora en los biomarcadores de la función ovárica en el 81% de las pacientes, convirtiéndose en una realidad para estas mujeres, tanto las bajas respondedoras como las que sufren fallo ovárico precoz. Además, con esta técnica ya se ha conseguido el nacimiento de 3 bebés y hasta 6 embarazos.

Esta técnica tuvo una primera fase en modelo animal que permitió comprobar la efectividad con células madre. Después tuvo una segunda fase con pacientes bajas respondedoras, un total de 20, a las que se les movilizaron las células madre, se extrajeron en sangre periférica y se implantaron de nuevo en el ovario, con el objetivo de hacer frente al envejecimiento, activando los folículos durmientes. Como resultado, se han llegado a producir embarazos espontáneos en mujeres con baja reserva ovárica tras someterse a un trasplante de médula ósea. Dado el éxito de la técnica hasta el momento, se avanzó a una tercera fase, que consistió en analizar a mujeres menores de 38 años con fallo ovárico prematuro – situación con peor pronóstico que en el caso de las bajas respondedoras –. En esta fase del estudio nació la vertiente de implementación que ya hemos comentado antes.

La Dra. Herraiz concluye: “una línea muy alentadora de investigación en la que seguiremos trabajando con un único objetivo: mejorar las técnicas y los tratamientos de reproducción asistida con el fin de obtener los mejores resultados en el mayor grupo poblacional, por muy difícil que parezca el pronóstico reproductivo”.

Del rejuvenecimiento al rescate ovárico

Este proceso, al que popularmente se le conoce como “rejuvenecimiento ovárico”, consiste en el rescate de los folículos dormidos de dicho ovario – no en el rejuvenecimiento de los mismos –, por lo que a esta técnica sería más conveniente llamarla “rescate ovárico”. Las células madre activan este nicho ovárico para rescatar los folículos, para que puedan crecer y madurar, con el fin de disponer de óvulos maduros para las pacientes.

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