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Lourdes, madre soltera por elección: “Cuando me dijeron que estaba embarazada, estaba trabajando y todos nos pusimos a gritar y a saltar”

Vera

Cada vez son más las mujeres que deciden afrontar la maternidad en solitario porque son conscientes de que su fertilidad es caduca y de que pueden formar una familia con su propio esfuerzo y con la ayuda de las personas que les rodean. Las madres solteras por elección tienen, normalmente, mucho apoyo familiar y social, además de un nivel cultural medio-alto, que les permite llevar a cabo esta decisión de una manera abierta y sin prejuicios.

La historia de Lourdes es la de el 15% de las mujeres que se hacen un tratamiento de reproducción asistida en IVI: son mujeres que eligen ser madres solteras y así cumplir su sueño de ser madres, aun sin pareja. “Mi sueño se hizo realidad el 16 de noviembre de 2013, cuando Vera llegó a mi vida. Yo siempre quise ser madre, pero las circunstancias impidieron que lo fuera antes, es decir, más joven. Con 40 años sabía que no podía esperar más y, como no tengo pareja, tomé la decisión de anteponer mi sueño a todo y ser madre en solitario. No tenía miedo a ser madre sola, sabía que contaba con el apoyo de familia y amigos, por lo que lo único que me aterraba era no poder quedarme embarazada y no conseguir ser madre”.

Con los cambios sociales (mayor igualdad del hombre y la mujer, acceso de la mujer al mundo laboral, proliferación de otro tipo de ideologías, mayor acceso a la educación, etc.), la sociedad se hace más flexible y plural, lo que fomenta la aparición de nuevas estructuras familiares, en muchos casos posibles gracias a las técnicas reproductivas.

En IVI hemos visto incrementado en un 77% el número de pacientes que se realizan tratamientos de reproducción asistida en solitario; mujeres que a la espera de una estabilidad laboral, económica y/o sentimental han decidido retrasar su maternidad, algunas más allá de los 40, y es entonces cuando su instinto maternal palpita con intensidad, obligándoles en muchas ocasiones a hacer uso de la medicina reproductiva para lograr su deseo de ser madres.

“Tras hablar con varias personas que también se habían sometido a un tratamiento de RA, decidí acudir a IVI Barcelona y allí comenzó mi aventura hacia la maternidad. Primero me realizaron 3 Inseminaciones Artificiales con donante de esperma, pero ninguna de ellas funcionó, así que mi doctora, Silvia González, y su equipo, comenzaron el protocolo para realizarme un primer ciclo de Fecundación in Vitro y… ¡Eureka! A la primera, con 40 años y sin pareja, había conseguido mi embarazo”, explica Lourdes.

A pesar de ser conocida como maternidad en solitario, las mujeres como Lourdes no están, en absoluto, solas. Por lo general, cuentan con una red de apoyo de alrededor de 8 personas cercanas, entre amistades y familiares.

“Cuando la clínica me comunicó que mi beta era positiva y que estaba embarazada estaba trabajando, y todos mis compañeros y yo nos pusimos a gritar y a saltar de alegría. Fue uno de los mejores días de mi vida. El embarazo trascurrió con normalidad; solo tuve un susto a las pocas semanas de gestación, pero en ningún momento eché de menos tener pareja. Estaba feliz y me sentía apoyada. El parto fue estupendo y mi bebé fue, cómo no, la niña más guapa y más buena del mundo. Hace poco ha cumplido un añito y esto se lo debo a IVI Barcelona”, concluye Lourdes, orgullosa de su condición.

Lourdes fue madre en solitario a los 40 años
Lourdes fue madre en solitario a los 41 años

En IVI hemos ayudado a nacer a más de 90.000 niños, y todos ellos tienen algo en común: el deseo de sus padres porque llegaran al mundo. Hoy, cada uno de estos bebés llenan de alegría los hogares que les ven crecer. Desde aquí te invitamos a compartir tu felicidad con nosotros.