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“Mamá… ¿por qué yo no tengo papá?”: Claves de la maternidad en solitario

Closeup of happy family playing in a relaxed morning

Los modelos de familia cambian constantemente y, hoy en día, cada vez son más las mujeres que eligen voluntariamente afrontar la maternidad en solitario. Pese a tratarse de una decisión muy pensada y que entraña una gran seguridad, a la mayoría de estas madres les preocupa mucho el momento de revelar a sus hijos sus orígenes.

“La sociedad está cambiando y el papel de la mujer frente a la maternidad también. Hoy en día, la mujer puede decidir cuándo ser madre preservando sus óvulos, pero también cómo montar su familia. En los últimos cinco años, este perfil de mujer ha crecido en un 58 % y va en aumento. Este dato es muy importante, la sociedad debe prepararse para este nuevo modelo de familia”, destaca el doctor Manuel Fernández, director de IVI Sevilla.

Sorprende que, pese al aumento de las familias monoparentales –madres solteras ha habido siempre, aunque no por elección propia–, todavía son pocos los estudios centrados en este modelo de familia.

Ante la pregunta sobre cuáles son sus principales preocupaciones, las madres solteras por elección respondieron, en un 32 % de los casos, que el momento de explicar a sus hijos su origen y su posible reacción. Un 10,7 % manifestó su inquietud acerca de la salud de los peques y un 4 % sobre los estudios y el entorno escolar.

El pasado 4 de noviembre, IVI Sevilla organizó el taller “¿Cómo responder a los niños sobre su origen? ¿Por qué yo no tengo papá?” para asesorar a las madres acerca de esta cuestión. Mª del Mar Tirado, psicóloga del centro, les dio algunas claves para afrontar este momento con seguridad.

“Son mujeres seguras y estables. Las respuestas deben ser igual: directas, firmes, claras, sin ningún tipo de duda sobre el modelo de familia elegido y especialmente, con normalidad y transparencia y siempre adaptando la información a cada edad”, señala la especialista. De hecho, adaptar la respuesta al nivel de madurez y comprensión del niño es fundamental.

Hasta los dos años:

El niño es demasiado pequeño para este tipo de dudas, por lo que es recomendable ir creando un entorno seguro y normalizado para cuando llegue el momento de comentar el modelo de familia. No obstante, se puede utilizar el formato de los cuentos para ir dando información, especialmente cuando estos se refieren a su propia familia.

Desde los dos hasta los siete años:

Esta etapa comienza cuando el niño empieza a hablar. A esta edad, sus pensamientos se centran en él mismo, por lo que se puede comenzar con información de la que él mismo sea protagonista (el embarazo, el parto, la crianza, etc.) y siempre atender sus preguntas y responderlas con tranquilidad.

Al explicar cómo se formó la familia, se debe partir desde el afecto, con frases como: “Mami tenía tantísimas ganas de que estuvieras conmigo… ¡ya te quería antes de nacer!”, “Quería una niña como tú (morena, rubia, con muchas cosquillas)”, “Yo te quiero mucho, pero además hay un montón de gente que te quiere: la tía, los abuelos, los amigos…”.

Ante la pregunta de por qué no tiene papá –más frecuente en edades más avanzadas–, se puede explicar que, como mamá tenía muchas ganas de tener un bebé y no tenía pareja, un médico la ayudó a ser madre. Frases como “Hay muchos tipos de familia y la nuestra es así: una mamá y un niño (rubio, pelirrojo) y una mamá” o “Un médico ayudó a mami a que nacieras dentro de mi tripa” pueden ser útiles. Si se desea, se puede mencionar la figura del donante, aunque no los detalles biológicos, que generalmente ni le interesan ni se los plantea.

De los siete a los doce años:

A estas edades, “es importante dejar claro que el donante es una persona que ayudó a que el niño viniera, pero no es su padre. En este tipo de familias, no hay papá”, insiste Mª del Mar Tirado. “Explicar el papel importante del donante para que él está aquí, pero diferenciarlo del concepto padre. No hay, ya está. Siempre de forma clara y sencilla, la clave es mostrarse receptiva, escuchar sus dudas, contestar a sus comentarios”.

En esta fase, el niño ya necesita entender biológicamente el proceso, por lo que pueden mencionarse conceptos como donante, célula, laboratorio, etc.

De los doce a los quince/veinte años:

En esta fase tendrán lugar preguntas, pero también enfados e incluso reproches, para los que hay que estar preparada. La recomendación es sobrellevarlos con normalidad, sin mostrar sentimientos de culpa y defendiendo con seguridad el modelo de familia elegido.

Aquí os dejamos un pequeño vídeo sobre el estudio:

https://youtu.be/aBB4QStEsGY

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