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Tres investigaciones de IVI mejorarán la tasa de embarazo en casos de infertilidad masculina

IVI presenta estudios sobre infertilidad masculina

En 4 de cada 10 casos de parejas con problemas para embarazarse, la infertilidad está asociada al hombre –exactamente los mismos que en los que se relaciona con la mujer–, por lo que los avances en la selección de espermatozoides son también de gran importancia para mejorar los resultados en los tratamientos de reproducción asistida. La infertilidad masculina es por tanto, tan relevante, pero claramente, menos visible, que la femenina. IVI no se olvida de los hombres dentro del proceso reproductivo y por eso, ha presentado tres estudios durante la ESHRE que pretenden mejorar las tasas de embarazo cuando el problema es de origen masculino.

Dotación cromosómica haploide

A día de hoy, en una primera consulta se realiza a los hombres un seminograma a partir de una muestra de esperma, “una prueba que deja sin analizar algunos factores que influyen en la calidad seminal más allá de la concentración de espermatozoides (si hay o no), su movilidad y su aspecto morfológico”, explica la Dra. Cristina González, coordinadora de los laboratorios de Andrología de IVI y Directora del Laboratorio de Andrología y Banco de Semen de IVI Sevilla.

Esta prueba no tiene en cuenta ni la dotación cromosómica haploide ni la calidad o cantidad de material genético que presentan los espermatozoides. Aunque en la mayoría de los casos se contemplan como variantes de la normalidad, algunas de las alteraciones cromosómicas –polimorfismos e inversiones– son causa de una peor calidad seminal y una menor tasa de embarazo, según los resultados del estudio llevado a cabo por la Dra. González. Su determinación en un paciente es sencilla: basta con realizar un cariotipo –una fotografía de todos los cromosomas de una célula– mediante un análisis de sangre, una prueba ordinaria que ya se realiza a todas las parejas al inicio de los tratamientos de reproducción y que permitirá anticipar las dificultades para lograr un embarazo.

ADN espermático

Otra prueba cuyos resultados mejorarían el diagnóstico de la infertilidad masculina es el estudio del contenido de ADN espermático –ploidía espermática– mediante citometría de flujo, una técnica que consiste en proyectar una luz láser sobre las células y que permite el análisis de diferentes características celulares, como por ejemplo la morfología, según el marcador utilizado. Para llevar a cabo esta prueba podría utilizarse la misma muestra inicial de esperma que para el seminograma. Y es que, según una investigación llevada a cabo por el Dr. Alberto Pacheco, Director del Laboratorio de Andrología de IVI Madrid, un contenido anormal de ADN de los espermatozoides influye en la calidad embrionaria.

Durante la generación de los espermatozoides en los testículos, se reduce su contenido genético para que, una vez se fecunde el óvulo, el embrión resultante no tenga información genética de más, y es en este punto donde a veces se da el fallo. “Este estudio nos ha permitido observar, además, que los pacientes presentan células subploides en un 20 % de los casos, una tasa muy superior al 8 % detectado entre el grupo de donantes”, explica el Dr. Pacheco, quien subraya la importancia de este hallazgo por sus implicaciones sobre la tasa de fecundación y el porcentaje de embriones viables para su transferencia.

Biopsia testicular

Por su parte, el Dr. Nicolás Garrido, Director de la Fundación IVI, ha presentado durante el Congreso los resultados de un metanálisis llevado a cabo en colaboración con dos centros de reproducción asistida de Brasil y que pueden suponer una mejora en la efectividad de los tratamientos para lograr un embarazo. Por lo general, cuando se va a realizar una fecundación in vitro, los espermatozoides se obtienen por medio del eyaculado, también en el caso de hombres con un bajo recuento y en los que estos tengan roturas o lesiones en el material genético, algo que también se conoce como fragmentación del ADN.

No obstante, se ha detectado que esta fragmentación fue un 24 % menor al obtenerse el esperma mediante biopsia testicular, lo que repercute en una mejor calidad y por tanto en mayores probabilidades de embarazo, menores abortos y una mayor tasa de recién nacido vivo, unas mejoras que justificarían realizar la biopsia en estos casos. “Es una técnica más invasiva, pero que habría que considerar en casos específicos. La biopsia testicular permite obtener los espermatozoides en una etapa anterior en la que el daño aún no se ha producido. Se realiza mediante cirugía ambulatoria con anestesia local y cuenta con una recuperación de solo un par de horas”, aclara el Dr. Garrido.