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Lavado de semen, la clave para que nazcan libres de VIH

Lavado de semen

Hace poco más de una década, en IVI conseguimos que naciera, por primera vez en nuestras clínicas, la primera niña de una pareja en la que el hombre tenía VIH y la mujer no. Algo que años antes parecía ciencia ficción, pudo hacerse realidad gracias a la reproducción asistida, logrando que la niña naciera libre del virus, como su madre, al someterse el semen del padre a un tratamiento de lavado de semen, y cumpliendo así el sueño de esta pareja de formar una familia.

Hoy, en el Día Mundial de la lucha contra el SIDA, recordamos este hito, porque la evolución de la sociedad no va de la mano de la ausencia de este tipo de enfermedades. El VIH continúa afectando a la vida reproductiva de las parejas; tan importante es desear tener un bebé como controlar esta infección, y tener un hijo sano debe ser siempre la máxima prioridad en reproducción asistida. Por ello, en casos de parejas heterosexuales serodiscordantes, en las que el varón presenta VIH y la mujer no, se debe recurrir a técnicas de reproducción asistida para evitar el riesgo de infección, tanto de la madre como del futuro bebé.

De las técnicas de reproducción asistida existentes en la actualidad, el lavado de semen se convierte en la clave para aislar el VIH. Este virus no se encuentra en los propios espermatozoides, sino en el plasma seminal y en otras células presentes en el semen. Cuando el hombre es portador de la infección, se utiliza el lavado de semen para eliminarla y poder comenzar en la mujer un ciclo de reproducción asistida.

¿En qué consiste el lavado de semen?

El lavado de semen es un sencillo procedimiento que se realiza en los laboratorios de andrología. Este proceso se desarrolla en un lugar específico del laboratorio que cuenta con unas campanas de alta seguridad, donde se mantienen las muestras separadas de la zona en la que se procesan el resto de muestras, no infecciosas.

El lavado de semen se lleva a cabo mediante una técnica que separa los espermatozoides del plasma seminal y otras células que podrían ser portadoras del virus. Una vez realizado este proceso se congela la muestra de semen y a continuación se verifica que ésta está libre de la infección por técnicas de biología molecular.

Siempre será conveniente realizar estas pruebas un tiempo antes de empezar el tratamiento de reproducción o estimulación ovárica, para poder garantizar que realmente la muestra de semen es apta y segura para proceder a la inseminación.

Tratamiento tras el lavado de semen

Aunque en ocasiones también se puede hacer una inseminación artificial tras el lavado de semen, el procedimiento más común es la ICSI (inyección intracitoplasmática). Una vez asegurada la no presencia del VIH en el semen de la pareja, se procede a realizar el tratamiento de ICSI, una técnica de fecundación in vitro que se lleva a cabo en el laboratorio y en la que el espermatozoide se inyecta directamente, con la ayuda de una pipeta, en el interior del óvulo.

Procedimiento de una FIV con Inyección Intracitoplasmática
Procedimiento de una FIV con Inyección Intracitoplasmática

Epidemiología del VIH en la actualidad

Actualmente, y según los últimos datos de ONUSIDA de finales de 2013, alrededor de 35 millones de personas viven con VIH en el mundo; de ellas, el 9% son niños menores de 15 años. Más de 2 millones de personas siguen siendo infectadas con este virus cada año y, en 2013, se produjeron alrededor de 1,5 millones de muertes en el mundo a causa de esta infección, 190.000 en menores de 15 años.

En España, los últimos datos del registro nacional de casos de SIDA (actualizados a 30 de junio de 2014), revelan que se han notificado 3.278 nuevos casos de VIH en el año 2013, es decir, una tasa de aproximadamente 10 casos por cada 100.000 habitantes. De ellos, el 85% de nuevos contagios se ha producido en hombres, y sobre todo correspondientes a grupos de edad entre los 30-34 años y los 25-29 años, en plena edad reproductiva. Desde el inicio de esta epidemia en España, se han llegado a notificar un total de 84.043 casos de SIDA, y durante los últimos años se ha producido un declive progresivo, que supone un 88,7% desde 1996 hasta el pasado año.

Gracias a los avances en los medicamentos y en las sociedades, cada año más personas tienen acceso a la terapia con tratamientos antirretrovirales, lo que ha contribuido a que exista un importante descenso de la mortalidad y un incremento en la calidad de vida, actualmente similar a la de las personas que viven sin la infección.