La reproducción asistida ha avanzado de forma significativa en las últimas décadas, permitiendo a millones de personas cumplir su deseo de tener un hijo. Sin embargo, aún existen retos importantes para la ciencia. Uno de ellos, muchas veces desconocido para los pacientes, es la selección del espermatozoide.
Un nuevo enfoque basado en imagen hiperespectral e inteligencia artificial está cambiando la forma en que entendemos este proceso. Gracias a esta tecnología, es posible conocer las características moleculares del espermatozoide que se usa y, por tanto, ver cuáles se relacionan con el resultado que se obtiene de su uso. Así lo recoge un reciente estudio de IVI RMA Global y Fundación IVI presentado en la 42ª Reunión Anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE).
¿Por qué es importante elegir bien el espermatozoide?
En un tratamiento o técnica de reproducción asistida, como la fecundación in vitro (FIV), o la ICSI, se utilizan todos los ovocitos disponibles, pero se descartan millones de espermatozoides. Esto hace que, en muchos casos, la selección del gameto masculino no haya recibido tanta atención como otras fases del proceso.
Sin embargo, cada espermatozoide es único. Como explica el Dr. Nicolás Garrido, director de Fundación IVI e investigador principal del estudio, “en un tratamiento utilizamos todos los ovocitos, pero descartamos millones de espermatozoides, y cada uno de ellos es genéticamente distinto y puede conducir a un resultado diferente”.
Tradicionalmente, los embriólogos seleccionan los espermatozoides en base a características visibles como su forma y su movilidad. Lo que ocurre dentro del espermatozoide —su “contenido molecular”— también influye en su capacidad para fecundar y dar lugar a un embrión viable, pero hasta ahora no se podía analizar sin dañarlo.
¿Qué es la imagen hiperespectral?
Aquí es donde entra en juego la imagen hiperespectral, una tecnología que permite analizar cómo interactúa la luz con una célula para obtener información sobre su composición interna.
A diferencia de un microscopio convencional, que muestra la forma o el movimiento, esta técnica permite captar señales, emitidas a múltiples longitudes de onda, relacionadas con el contenido molecular.
“La imagen hiperespectral cambia el paradigma, porque nos permite obtener información bioquímica del espermatozoide sin dañarlo. El mismo espermatozoide que analizamos es el que podemos utilizar después”, señala el Dr. Garrido. Este punto es clave: por primera vez, es posible estudiar el interior del espermatozoide sin comprometer su viabilidad.
El papel de la inteligencia artificial
La imagen hiperespectral genera una gran cantidad de información compleja. Para analizarla, es necesario utilizar inteligencia artificial.
“La IA nos permite transformar información que antes era inaccesible en datos analizables. Pasamos de observar forma y movimiento a poder analizar y comprender el papel que juega el contenido molecular del espermatozoide”, explica el Dr. Garrido.
Gracias a estos sistemas, se pueden identificar patrones que relacionan ciertas características internas del espermatozoide con resultados posteriores, como la formación de un embrión viable.
Beneficios del estudio
Uno de los avances más relevantes de esta línea de investigación es la posibilidad de predecir el potencial de cada espermatozoide.
“El análisis de la imagen hiperespectral nos permite diseñar modelos estadísticos para predecir la probabilidad individual de cada espermatozoide de convertirse en un blastocisto viable”, señala el Dr. Garrido.
Esto supone un cambio importante: pasar de una selección basada en criterios visuales a otra basada en probabilidades de éxito.
¿Qué significa este avance para los pacientes?
El objetivo final de cualquier innovación en medicina reproductiva es mejorar los resultados para los pacientes. Seleccionar de forma más precisa el espermatozoide puede tener un impacto directo en la probabilidad de lograr un embarazo.
“Si somos capaces de elegir el espermatozoide con mayor potencial, lo que logramos es que los pacientes tengan hijos antes, con mayores probabilidades de éxito y menor necesidad de repetir tratamientos”, explica el Dr. Garrido.
Esto se traduce en:
- Menor número de ciclos
- Menor impacto emocional
- Mayor eficiencia del tratamiento
El futuro: hacia una reproducción asistida más personalizada
La investigación no se detiene aquí. El siguiente paso es avanzar hacia modelos más completos que integren diferentes tipos de información.
“Estamos desarrollando modelos que combinan la imagen hiperespectral del espermatozoide con la del ovocito y con características clínicas del paciente”, explica el Dr. Garrido.
Este enfoque tiene en cuenta que el embrión es el resultado de la interacción entre ambos gametos. “El embrión no depende solo del espermatozoide. También influye el ovocito, por lo que entender esa interacción será clave para seguir mejorando los resultados”, añade.
¿Cuándo llegará esta tecnología a la práctica clínica?
Aunque los resultados son prometedores, todavía es necesario completar su validación antes de su uso generalizado. “Nuestro plan es finalizar estos estudios en aproximadamente un año y, a partir de ahí, trabajar en su integración en la práctica clínica”, concluye el Dr. Garrido.
La combinación de imagen hiperespectral e inteligencia artificial representa un paso importante hacia una reproducción asistida más precisa, basada en datos y centrada en el paciente.
Poder analizar aquello que antes era invisible abre la puerta a tomar decisiones más informadas y, en última instancia, a mejorar las probabilidades de éxito de los tratamientos.
Dr. Nicolás Garrido
Director de la Fundación IVI y de la Administración de Investigación en IVI RMA Global. Especializado en infertilidad masculina y miembro del Comité Científico en FIVI Valencia.
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