Durante años, la fertilidad se ha abordado casi exclusivamente desde la perspectiva femenina. Sin embargo, la ciencia está empezando a poner el foco también en el papel del hombre. ¿Puede la edad del padre influir en la salud del futuro bebé?
Un estudio presentado en la 42ª Reunión Anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) y liderado por la Dra. Patricia Díaz-Gimeno, investigadora principal de Fundación IVI, junto al Dr. Nicolás Garrido, director de Fundación IVI, aporta nuevas claves para entender cómo el paso del tiempo afecta a la calidad genética del esperma y, en consecuencia, al desarrollo embrionario y la salud de la descendencia.
¿Qué cambia en el esperma con la edad?
El principal hallazgo del estudio es claro: los hombres acumulan mutaciones en el esperma a lo largo de su vida, y estas mutaciones no siempre coinciden con las que se detectan en sangre. Esto supone un cambio importante respecto a lo que se asumía hasta ahora.
En la práctica clínica, los estudios genéticos suelen realizarse a partir de muestras sanguíneas, bajo la premisa de que reflejan la información genética completa del individuo. Sin embargo, esta investigación demuestra que esto no siempre es así.
“Hemos visto que existen mutaciones que están únicamente en el esperma y que no aparecen en sangre, lo que implica que pueden pasar desapercibidas en los estudios genéticos actuales”, explica la Dra. Patricia Díaz-Gimeno.
Estas mutaciones específicas del esperma pueden, no obstante, transmitirse al embrión, lo que introduce un nuevo factor a tener en cuenta en fertilidad.
¿Cuándo aumenta el riesgo?
Aunque el estudio confirma que hay mutaciones en el esperma a todas las edades, los datos muestran un aumento significativo con el paso de los años.
En concreto, los hombres mayores de 45 años presentan:
- Un 31% más de mutaciones en el esperma que los menores de 30
Este incremento refuerza la idea de que el envejecimiento masculino también tiene implicaciones biológicas relevantes. “Hay mutaciones relevantes en todas las edades, pero el incremento es claro en individuos de edad paterna avanzada”, señala la especialista.
Este fenómeno está directamente relacionado con el proceso de producción continua de espermatozoides a lo largo de la vida del hombre, lo que aumenta la probabilidad de errores genéticos con el tiempo.
¿Qué tipo de mutaciones se han identificado?
El estudio no solo analiza la cantidad de mutaciones, sino también su posible impacto.
Los investigadores han identificado:
- Mutaciones de significado incierto
- Alteraciones en genes relacionados con el sistema nervioso
- Mutaciones asociadas al espectro autista y discapacidad intelectual
- Cambios vinculados a enfermedades cardiovasculares graves
- Alteraciones en patologías hepáticas e inmunodeficiencias severas
- Relación con algunos procesos tumorales
Esto significa que el impacto del esperma no se limita únicamente a la posibilidad de lograr un embarazo, sino que puede influir también en la salud a corto y largo plazo del futuro bebé. “Algunas de estas mutaciones pueden manifestarse al nacimiento y otras a lo largo de la vida”, añade la Dra. Díaz-Gimeno.
Es importante destacar que esto no implica que tener hijos a edades más avanzadas implique necesariamente problemas, pero sí apunta a la importancia de conocer mejor estos riesgos.
¿Qué implicaciones tiene para la reproducción asistida?
Una de las claves del estudio es poner de manifiesto que los test genéticos de portadores se realizan sobre muestras de sangre, asumiendo que la información genética es homogénea en todo el organismo. Pero este trabajo demuestra que esa suposición puede ser incompleta.
Esto abre la puerta a replantear cómo se realizan los estudios genéticos antes de un tratamiento de reproducción asistida. Los resultados del estudio podrían traducirse en cambios importantes en la práctica clínica.
Entre ellos:
- Incorporar análisis genéticos directamente en el esperma
- Ajustar los criterios de selección en donación de semen
- Mejorar la evaluación del riesgo genético antes del embarazo
“Con estos resultados, tiene sentido plantear pruebas genéticas en el esperma, no solo en sangre, especialmente en varones mayores de 45 años”, afirma la doctora.
Conclusiones del estudio
¿Qué debería tener en cuenta un hombre que está pensando en ser padre? La principal conclusión es que la edad también importa en los hombres, aunque tradicionalmente se haya prestado menos atención.
“Las mutaciones en sangre no tienen por qué ser las mismas que en el esperma, que además acumula más alteraciones con la edad. Por tanto, desde el punto de vista genético, es importante tener en cuenta el momento de la paternidad”, reconoce.
Esto no implica generar alarma, sino ofrecer más información para tomar decisiones informadas.
Este estudio supone un paso más hacia una visión más completa de la fertilidad, en la que tanto el hombre como la mujer tienen un papel relevante.
La posibilidad de analizar directamente el material genético del esperma abre nuevas vías para mejorar la prevención, personalizar tratamientos y reducir riesgos genéticos. La fertilidad masculina está evolucionando desde un enfoque centrado en la cantidad y movilidad espermática hacia uno que también analiza la calidad genética. El trabajo liderado por la Dra. Patricia Díaz-Gimeno pone de manifiesto que el esperma cambia con la edad y que estos cambios pueden tener implicaciones relevantes para el futuro hijo.
Dr. Patricia Diaz Gimeno
Líder del grupo de Medicina Reproductiva Genómica y de Sistemas en FIVI Valencia. Especializada en receptividad endometrial, patologías reproductivas, fertilidad femenina y psicología aplicada a la reproducción.
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