30 septiembre 2014

Mami, ¿de dónde vienen los niños?

IVI

Según datos estimados por la Sociedad Española de Fertilidad, unas 75. 000 mujeres en nuestro país se someten a algún tipo de tratamiento de reproducción asistida. Esto supone que, al año, unos 15.000 bebés nacen tras haber sido concebidos mediante alguna de estas técnicas (“Libro Blanco Sociosanitario de la Infertilidad en España”).

Someterse a un tratamiento de RA conlleva una serie de dudas, tanto médicas como psicológicas. Hoy queremos abordar la parte emocional y, por eso, hemos recopilado muchas de las consultas que, a través de nuestras redes sociales o en las clínicas IVI, nos hacéis, y queremos darles respuesta de manera global y bajo el prisma de los especialistas de nuestra Unidad de Psicología.

Mª del Mar Tirado es la responsable de la Unidad de Psicología en la clínica IVI de Sevilla. Licenciada en Psicología, combina su actividad profesional con la docencia y la investigación dentro del campo de la Psicología de la Reproducción Asistida:

¿Crees que es importante que los niños nacidos por técnicas de reproducción asistida sepan que sus papás acudieron a una clínica de fertilidad para traerlos al mundo?

SÍ. Cada vez hay más niños que nacen gracias a las técnicas de reproducción asistida. Es deseable que, a nivel social, se vaya normalizando esta realidad y que nadie vea extraño ni se asombre de que una pareja o una mujer  recurran a estas técnicas para conseguir el sueño de ser padres. Para eso, es necesario que los pacientes compartan con su entorno su situación y que, una vez tengan a su hijo, compartan también con él la forma en la que éste ha llegado a sus vidas. Eso sí, siempre y cuando los padres se sientan cómodos comunicando a su entorno esta realidad. Lo ideal sería que este tema se tratase hasta en la escuela.

La maternidad en solitario implica la aparición de una serie de miedos habituales. Uno de ellos es la explicación de los orígenes, ¿a qué edad es recomendable  comenzar a tratar este asunto?

El tema de la explicación de los orígenes en las familias monoparentales es muy extenso, pero, en resumen, destacaría los siguientes puntos:

  • Es muy importante que la madre, desde el principio, se sienta segura, tranquila y feliz con el modelo de familia que ha elegido. Esto será la base ya que, desde sus inicios, transmitirá al niño esa seguridad en su familia.
  • Es también positivo que la madre se muestre transparente y no oculte su modelo de familia a la sociedad.
  • Desde muy pequeñito, a modo de cuento, se le puede ir contando al niño las ganas  que mamá tenía de que él llegara a su vida. Después, sus preguntas irán siendo respondidas a medida que vayan surgiendo, en función de su curiosidad.

¿A qué edad está el niño preparado para entender nuestras explicaciones?

Aunque entre los 3 y los 4 años los niños ya se plantean algunas preguntas respecto a  “de dónde vengo”, les basta generalmente con la explicación afectiva típica: “viniste al mundo porque mamá (o papá, o papá y mamá) deseaba muchísimo tenerte.” No están preparados para mucho más, sus preguntas son mucho más concretas (cómo estaba en su barriga, cómo se movía, cómo fue el día de su nacimiento…).

Con 6 o 7 años un niño puede entender un poco más una explicación menos sencilla y lo fisiológico resulta más asequible; ya se hablará de que, para que un niño nazca, es necesario que haya un óvulo y un espermatozoide. Seguramente a esta edad se vaya interesando por la ayuda que le dieron en la clínica y ahí, se podría hablar de la figura del médico o de los donantes –si los hubiera-.

En el caso de las familias monoparentales u homoparentales, el niño puede encontrarse con situaciones que le hagan reflexionar sobre su origen, por ejemplo, por comentarios de otros niños en el colegio, del entorno familiar, etc. ¿Cómo vive el niño esta situación? ¿Suele crearle algún tipo de angustia?

Por este motivo es tan importante facilitar esas reflexiones en los contextos adecuados, con la madre y a las edades que hemos comentado. También es importante que la madre sea transparente y comparta con su entorno familiar y social más cercano el mensaje que ella quiere transmitir a su hijo y la forma de hacerlo para que éste reciba la misma explicación en todo su entorno. Una madre nos contaba que un día, en el parque, a su hija de 3 años, una amiguita de su edad le preguntó. “Oye, ¿y tú no tienes padre?”. Y ella, sin inmutarse, le respondió: “Yo no, ¿y tú no tienes perro?”. Es un ejemplo muy claro de cómo, a esa edad, este tipo de preguntas no les supone angustia, simplemente es su realidad y responden conforme a ella.

A medida que el niño va creciendo, es cierto que pueden surgir otros cuestionamientos, incluso de sus compañeros de cole, que hagan que el niño se replantee su situación. En este sentido es útil brindarle al niño las herramientas y explicaciones necesarias para que sepa cómo responder a las preguntas de su entorno llegada una edad.

Muchas veces es en el propio seno familiar donde el tema es considerado delicado. ¿Qué papel juegan los familiares? ¿Debemos explicarles a ellos cómo queremos que sea tratado el tema en el seno de la familia?

Es importantísimo que todo el entorno más cercano del niño esté al tanto de la situación y que el niño reciba siempre un mismo mensaje, el que la madre elija. Una madre nos comentaba que, desde el inicio, ella se esforzaba mucho para que la palabra “padre” no se usara dentro de su entorno para hablar del donante. Por ejemplo, cuando se hablaba de los parecidos del niño, si alguien comentaba “pues el padre debe ser alto”, ella rectificaba de inmediato: “Sí, el donante debe ser alto”.

Si tú también has pasado por la experiencia de explicar a tu hijo que nació gracias a un tratamiento de reproducción asistida, sea cual sea tu modelo de familia, nos encantaría conocer cómo lo enfocaste y cómo fue tu caso. Por ello, te invitamos a que dejes aquí tu comentario.

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios

  • alma says:

    Primero quiero daros las gracias por este tipo de artículos. En mi caso, soy una mamá soltera con un niño de 3 años (a través de donante). Lo he vivido con toda naturalidad y mi hijo de momento se lo plantea como algo normal, dado que su entorno así lo ve y comparte con nosotros. En un primer momento, llegaba a imitar a otros niños de su edad y cuando quería la atención del papá de alguno de ellos lo llamaba “papá”, pero esto solo lo hacía como quien utiliza el nombre de “Pedro” o “Juan”. Ahora ya diferencia el concepto de papá pero aún no me ha planteado ninguna pregunta al respecto. Creo que lo importante es que sea feliz y se trate como bien comenta el artículo, sin tapujos y pudiéndole ofrecer la información adecuada a cada edad.
    Gracias 😉

    • Ana Esteban says:

      Muchas gracias por contarnos tu experiencia. Seguro que tienes un hijo maravillosos y muy feliz que recordará su infancia con gran cariño.

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