El fallo de implantación se produce cuando no se logra el embarazo después de la transferencia de 2 embriones euploides o 4 blastocistos, mientras que el aborto de repetición se diagnostica tras 2 o más pérdidas gestacionales antes de la semana 24. Dado que la causa más frecuente son las alteraciones cromosómicas del embrión, en IVI estudiamos cada caso de forma personalizada y con un enfoque multidisciplinar para orientar el diagnóstico y tratamiento más adecuados.
Pasos a seguir
Si alguno de estos es tu caso, en IVI lo abordamos con un Protocolo de Actuación que incluye un estudio personalizado para determinar las causas que pueden haber provocado este problema médico y una posterior indicación de tratamiento de acuerdo a las causas que se hayan podido haber encontrado.
Factor embrionario o genético
El factor embrionario es la causa más frecuente de que un embrión no implante o de que el embarazo se interrumpa en las primeras semanas. Las alteraciones cromosómicas pueden producirse durante el desarrollo embrionario, incluso en embriones con buen aspecto morfológico, y su probabilidad aumenta con la edad materna. En algunos casos, también pueden existir alteraciones cromosómicas en los progenitores que aumenten el riesgo de generar embriones cromosómicamente anormales.
Factor uterino o endometrial
Para que la implantación se produzca correctamente, el embrión necesita un endometrio receptivo y una cavidad uterina sin alteraciones. Problemas como pólipos, miomas, malformaciones uterinas, adherencias, adenomiosis, endometriosis o endometritis crónica pueden dificultar este proceso y comprometer la implantación embrionaria.
Factor inmunológico y trombofilias
Durante el embarazo, el sistema inmunitario debe mantener un equilibrio que permita el desarrollo embrionario. Entre las alteraciones con mayor evidencia.
científica destaca el síndrome antifosfolípido (SAF), asociado a abortos de repetición y algunas complicaciones obstétricas. En cuanto a las trombofilias hereditarias y otras pruebas inmunológicas, su estudio no se recomienda de forma sistemática y debe valorarse según los antecedentes y las características de cada caso.
Factores hormonales/metabólicos
El equilibrio hormonal y metabólico es fundamental para preparar el endometrio y favorecer la implantación embrionaria. Alteraciones como los trastornos tiroideos, la diabetes, la resistencia a la insulina, el síndrome de ovario poliquístico, la hiperprolactinemia o las alteraciones del peso pueden afectar a este proceso y aumentar el riesgo de aborto, aunque muchas de ellas pueden corregirse con tratamiento médico o cambios en el estilo de vida.
Factor masculino
La fertilidad también depende del factor masculino, que está presente en aproximadamente el 30-40% de los trastornos reproductivos. Además de las alteraciones detectables mediante un seminograma, existen otros factores, como la fragmentación del ADN espermático, alteraciones genéticas o determinados hábitos y condiciones de salud, que pueden influir en el desarrollo embrionario y el éxito reproductivo.
Las causas del fallo de implantación son diversas y pueden deberse a diferentes factores maternos como anomalías uterinas, alteraciones hormonales y/o metabólicas, y aspectos inmunológicos como trombofilias
Aproximadamente ente el 5% de mujeres en un tratamiento de Reproducción Asistida no consiguen un embarazo a pesar de haber transferido más de dos embriones euploides y/o de buena calidad
El fallo de implantación incluye un test de embarazo negativo, así como gestaciones bioquímicas, en las que se tienen un test de embarazo positivo, pero nunca se llega a ver un saco dentro del útero pues la gestación se detiene antes.
Actualmente hay numerosos tratamientos que ayudan a reducir la incidencia del fallo de implantación como procedimientos quirúrgicos para corregir cualquier factor uterino o pélvico, inmunoterapia, la administración de fármacos anticoagulantes y/o el diagnóstico genético preimplantacional.
La mayoría de los abortos ocurren de forma arbitraria cuando un embrión recibe un número erróneo de cromosomas durante la fecundación. Este problema genético ocurre por azar ya que no hay ninguna condición médica que lo cause
El síndrome antifosfolípido como enfermedad autoinmune y la presencia de anomalías congénitas en el útero como el septo uterino son condiciones muy vinculadas al aborto de repetición
Para ayudarte a encontrar las causas de un aborto de repetición, nuestros profesionales médicos te realizarán una evaluación lo más detallada posible sobre tu historia médica y los embarazos anteriores. También es importante hacer un examen físico completo y determinaciones analíticas para detectar posibles alteraciones en el sistema inmune. En ocasiones es importante analizar, si es posible, la carga cromosómica del embrión que está expulsando. De esta forma podremos saber si es cromosómica normal o no.
La administración de fármacos anticoagulantes como la heparina pueden administrarse durante todo el embarazo. Este tratamiento ayuda a aumentar las tasas de gestación en presencia de esta patología
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