El reposo relativo durante el tratamiento de fertilidad suscita dudas en algunas pacientes. Estas inquietudes aparecen sobre todo tras la transferencia embrionaria. pero también en las primeras semanas de embarazo. A continuación, explicaremos cuándo se debe reposar durante los tratamientos de fertilidad. Os daremos recomendaciones para cada una de las etapas. Hablaremos también de si es necesario guardar un reposo relativo en el embarazo.
Reposo relativo durante el tratamiento de fertilidad: ¿en qué fase?
Los tratamientos de fertilidad constan de distintas fases en las que las indicaciones también son diferentes.
La estimulación ovárica
La estimulación ovárica es la primera fase de los distintos tratamientos de fertilidad. Consiste en la estimulación de los ovarios para que estos produzcan una mayor cantidad de ovocitos. Esto es gracias a una medicación que puede ser oral, aunque sobre todo consta de hormonas autoinyectables. En esta etapa, se recomienda evitar ejercicios de alta intensidad y bajar el ritmo de vida: durante el proceso los ovarios aumentan de tamaño y esto puede ocasionar dolor abdominal en la paciente.
La punción folicular
Tras la maduración de los ovocitos, se lleva a cabo la punción ovárica. Se trata de una intervención sencilla e indolora que se realiza bajo sedación. Dura alrededor de 15 minutos y el ingreso hospitalario es inferior a las dos horas. Una vez que la paciente recibe el alta, se recomienda reposo relativo el día de la intervención, especialmente, si siente molestias o si se han recuperado muchos óvulos. A partir del día siguiente, podrá seguir con su vida habitual.
La transferencia embrionaria
Después de la punción ovárica, se procede a la fecundación del óvulo con los espermatozoides en el laboratorio y a la observación de los embriones resultantes. De esta forma, llegamos a uno de los pasos finales de los tratamientos de fertilidad: la transferencia embrionaria. Se trata de una intervención sencilla e indolora que, en este caso, no requiere de anestesia ni ingreso, por lo que la mujer podrá hacer vida normal. De hecho, según varios estudios, un reposo total tras la transferencia embrionaria no aumenta las posibilidades de lograr el embarazo.
La beta-espera y la prueba de embarazo
Posteriormente, llega el momento conocido como la beta-espera. Es el tiempo que transcurre entre el tratamiento de reproducción asistida y la prueba de embarazo, normalmente unos 15 días después. En general, la recomendación es llevar un vida normal sin hacer esfuerzos innecesarios, y no mantener relaciones sexuales durante la primera semana después de la transferencia, para evitar contracciones uterinas. Se aconseja a la paciente afrontar la incertidumbre de estos días con una actitud positiva, y evitar el estrés y la ansiedad previos a la confirmación del embarazo. El acompañamiento psicológico en estos casos es esencial.
Reposo relativo en el embarazo
Después del éxito del tratamiento, la mujer embarazada vuelve a tener dudas acerca de si debe o no guardar un reposo relativo o total durante su embarazo. Varios estudios sobre riesgos en el embarazo dicen que el reposo total no prevendría el aborto espontáneo ni evitaría los embarazos múltiples o la hipertensión. Es más, y según estos mismos estudios, aumentaría otros posibles riesgos, como la formación de coágulos de sangre, el padecer ansiedad, depresión o estrés e, incluso, podría provocar un bajo peso del bebé y dificultades en el parto por falta de ejercicio de la madre. No obstante, siempre será un profesional el que valore cada caso y dé las recomendaciones oportunas a cada mujer, en función de su diagnóstico.
Durante el embarazo, la mujer puede seguir con su trabajo habitual, salvo que este le provoque fatiga física o psíquica. No se deben manejar productos tóxicos ni exponerse a radiaciones. En la fase final, se recomienda reducir la actividad física.
Relaciones sexuales en el embarazo
Una de las cuestiones que más inquietan además de si es posible mantener reposo relativo en el embarazo, son las relaciones sexuales. Muchos futuros padres piensan que tener sexo durante el embarazo puede provocar un aborto espontáneo; sin embargo, esto no es cierto. Se pueden mantener relaciones siempre que no se presente sangrado vaginal, pérdida del líquido amniótico o que se tengan antecedentes de parto prematuro. El especialista recomendará evitarlo en casos en los que el cuello uterino empiece a abrirse de forma prematura (incompetencia cervical), o cuando la placenta cubra, parcial o totalmente, la abertura cervical (placenta previa).

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