Haber tenido un hijo anteriormente no significa que la fertilidad se mantenga igual con el paso de los años. La edad puede reducir la reserva ovárica y la calidad de los ovocitos, haciendo más difícil conseguir un nuevo embarazo después de los 40. Cuando aparecen dificultades para lograr un embarazo tras haber tenido previamente uno o más hijos, hablamos de infertilidad secundaria.
En este artículo, Candela Gallardo, coordinadora de Ovodonación en IVI Málaga, explica por qué puede ser más difícil conseguir un segundo embarazo después de los 40 y qué opciones reproductivas existen.
¿Por qué puede ser más difícil tener un segundo hijo después de los 40?
Aunque una pareja haya conseguido un primer embarazo de forma natural, esto no garantiza que la capacidad para concebir de forma espontánea se mantenga años después. La edad es uno de los principales factores relacionados con la infertilidad secundaria, porque afecta directamente tanto a la cantidad como a la calidad de los óvulos. Esto también ocurre si el primer embarazo fue mediante técnicas de reproducción asistida pero, para el segundo, hay que volver a enfrentarse al tratamiento desde 0 (porque no quedaron óvulos o embriones congelados).
Cómo influye la edad en la calidad de los óvulos
La calidad ovocitaria disminuye con la edad, especialmente a partir de los 35 años, porque la capacidad de los óvulos para generar embriones sin alteraciones cromosómicas está comprometida: el óvulo comete errores en el momento de la ovulación, esto se traslada al embrión que no consigue una correcta dotación cromosómica y este embrión no tiene capacidad para dar un embarazo evolutivo, resultando en fallos en la implantación o aumento de la tasa de abortos precoces.
Cómo influye la edad en la reserva ovárica
La reserva ovárica, es decir, la cantidad de óvulos disponibles, disminuye progresivamente con los años. Por eso, a partir de los 37 años, en casi todas las mujeres vemos un descenso significativo de la reserva ovárica comparado con la que tenía en su década de los 20. Sólo cuando esta es extremadamente baja, puede influir en la regularidad de los ciclos menstruales, pero sino, este descenso es imperceptible para nosotras, salvo que lo valoremos con ecografía o analítica de AMH.
Otros factores que pueden influir en la fertilidad
La edad no es el único factor. También pueden aparecer alteraciones hormonales y endocrinas (que habrá que revisar y controlar), endometriosis (que tiende a empeorar con el paso del tiempo), problemas uterinos (pólipos, miomas, inflamación), empeoramiento de la calidad seminal de la pareja, u otras condiciones que no estaban presentes al buscar el primer embarazo.
¿También influye la edad del padre?
Sí. La fertilidad masculina también puede cambiar con el tiempo y pueden producirse alteraciones en la calidad seminal, peores tasas de embarazo y más tasas de abortos precoces (relacionado con disminución del recuento y la movilidad y con el aumento de la fragmentación espermática). Sin embargo, el efecto de la edad sobre la fertilidad es mucho más relevante en la mujer, porque los ovocitos están ahí, almacenados en el ovario esperando a ser ovulados para completar la meiosis, desde el momento de nuestro nacimiento: cometen más errores mientras más tiempo pasa. Sin embargo, los espermatozoides, se van generando regularmente, de modo que la célula masculina no envejece como tal, sino que son las condiciones de salud del hombre y el paso del tiempo las que impactan en su fertilidad, al igual que en el resto de su salud en general. Por eso para ellos, no es tan marcado el declive.
¿Qué es la infertilidad secundaria?
Entendemos como infertilidad secundaria cuando no se logra el embarazo o se sufren abortos después de haber llevado, al menos, una gestación a término. Al igual que sucede en el caso de la infertilidad primaria, el tiempo aproximado para sospechar que puede existir un problema para lograr el embarazo es tras 12 meses de relaciones continuadas sin protección, y se reduce a 6 meses en aquellas mujeres que tienen más de 35 años o algún factor conocido que esté afectando a la fertilidad. Si pasado este tiempo los intentos no han dado resultado, es momento de consultar profesionales para estudiar tu caso.
¿Qué pruebas pueden realizarse para valorar la fertilidad después de los 40?
Para valorar la fertilidad después de los 40, se recoge una historia clínica detallada de la pareja y se solicitan diferentes pruebas de fertilidad para ambos. Estas permiten conocer aspectos como la reserva ovárica, valoración por imagen de aparato reproductor femenino y otras determinaciones endocrinas, hematológicas o genéticas que puedan relacionarse con la capacidad de embarazo. Así como un seminograma para el varón.
Entre las principales se encuentran:
- Análisis de la hormona antimülleriana (AMH): aporta información sobre la reserva ovárica, es decir, la cantidad de ovocitos disponibles.
- Ecografía transvaginal: permite valorar el útero y los ovarios. También puede realizarse un recuento de folículos antrales para completar la información sobre la reserva ovárica obtenida con la AMH.
- Ecografía vaginal 3D: ofrece información detallada sobre la anatomía y morfología del útero y permite valorar la cavidad endometrial.
- Análisis hormonal: Para obtener información sobre el funcionamiento de los ovarios y la ovulación y para revisar otras funciones endocrinas que pueden influir en el correcto funcionamiento del ciclo ovárico, como la función tiroidea, la prolactina.
- Histerosalpingografía: permite comprobar la permeabilidad de las trompas de Falopio.
- Otras pruebas: dependiendo de la historia clínica y resultados iniciales, el especialista puede indicar estudios adicionales, como una histeroscopia, biopsia endometrial, evaluación del cariotipo, estudios de trombofilia en casos de abortos de repetición o malos antecedentes obstétricos.
No todas las mujeres necesitan las mismas pruebas. El estudio se personaliza según la edad, antecedentes, embarazos previos y situación reproductiva actual.
¿Qué opciones existen para tener un segundo hijo después de los 40?
No existe un único tratamiento para conseguir un segundo embarazo después de los 40. La elección dependerá de la situación reproductiva de cada paciente.
El tratamiento de elección suele ser la Fecundación in Vitro (FIV/ICSI) con óvulos propios, combinado con PGT-A para detectar alteraciones cromosómicas en los embriones antes de la transferencia.
Cuando existe una baja reserva ovárica, también pueden plantearse estrategias como la acumulación de ovocitos o el protocolo DuoStim. Estas opciones permiten adaptar el tratamiento a determinadas pacientes que necesitan optimizar la obtención de ovocitos.
Otra alternativa es la ovodonación, especialmente cuando las posibilidades de embarazo con óvulos propios son reducidas. Esta opción se plantea ante una edad materna avanzada, baja calidad ovocitaria o después de varios tratamientos sin éxito.
En cualquier caso, el tratamiento debe personalizarse tras estudiar la situación reproductiva de cada mujer y valorar las alternativas disponibles.
¿Qué cambia si ya has tenido un hijo mediante reproducción asistida?
Haber tenido un primer hijo mediante reproducción asistida no tiene por qué hacer más difícil el segundo embarazo. Sin embargo, es importante conocer la causa que llevó a necesitar tratamiento la primera vez.
Si esa causa continúa presente, deberá valorarse de nuevo junto con la edad y la situación reproductiva actual. La fertilidad puede haber cambiado desde el tratamiento anterior, especialmente si han transcurrido varios años.
¿Qué ocurre si tengo embriones congelados de mi primer tratamiento?
Si quedaron embriones vitrificados de un tratamiento anterior, estos podrán utilizarse para intentar el siguiente embarazo. Los embriones pueden permanecer criopreservados durante años sin que el tiempo de almacenamiento afecte a su calidad. La capacidad para conseguir embarazo estará asociada a la edad que tenía la mujer cuando se congelaron los embriones, así que, en estos casos, tener más de 40 años ya no va a tener ese fuerte impacto en las probabilidades éxito.
Antes de utilizarlos, el equipo médico valorará la situación actual y comprobará que está todo en orden antes de realizar la transferencia embrionaria.
¿Cuándo consultar con un especialista si quieres tener un segundo hijo después de los 40?
Si tienes más de 40 años, es recomendable realizar una valoración médica y ginecológica antes de buscar un nuevo embarazo. Esto permite conocer tu situación reproductiva actual y valorar factores como la reserva ovárica y establecer un pronóstico.
Si ya estás buscando el embarazo, no conviene prolongar la espera. En IVI recomendamos consultar tras seis meses de relaciones sexuales regulares sin protección cuando la mujer supera los 35 años.
Haber conseguido un primer embarazo sin dificultades no garantiza que la situación reproductiva siga siendo la misma años después. Por eso, ante cualquier duda, una valoración especializada puede ayudar a conocer las opciones disponibles.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Es más difícil tener un segundo hijo después de los 40?
Sí, puede ser más difícil. Con la edad disminuyen la reserva ovárica y la calidad de los óvulos, aumentan los errores cromosómicos en los embriones y todo esto puede reducir las posibilidades de embarazo, aunque anteriormente hayas tenido un hijo.
¿Puedo tener problemas de fertilidad si ya he tenido un hijo?
Sí. Haber conseguido un embarazo anteriormente no garantiza que tu fertilidad se mantenga igual años después. La edad y otros factores pueden dificultar un nuevo embarazo.
¿Qué es la infertilidad secundaria?
Es la dificultad para conseguir un nuevo embarazo después de haber tenido previamente uno o más hijos. Puede deberse a factores femeninos, masculinos o de ambos miembros de la pareja.
¿Cuándo debería consultar si quiero tener un segundo hijo después de los 40?
Después de los 40 es recomendable realizar una valoración médica y ginecológica antes de buscar un nuevo embarazo. Así podrás conocer tu situación reproductiva actual y recibir una orientación individualizada.
¿Qué pruebas pueden valorar mi fertilidad después de los 40?
El especialista puede solicitar pruebas como la hormona antimülleriana (AMH), el recuento de folículos antrales o una ecografía 3D. Necesitará también valorar un seminograma en caso de buscar en pareja. Otras pruebas necesarias dependerán de cada caso.
¿Puedo utilizar embriones congelados de un tratamiento anterior?
Sí. Si la pareja es la misma y conserváis embriones vitrificados de un tratamiento anterior, pueden utilizarse para intentar un nuevo embarazo. El equipo médico deberá valorar previamente tu situación y la idoneidad para realizar la transferencia.
¿Puedo tener un segundo hijo con mis propios óvulos después de los 40?
Sí, es posible, pero dependerá de tu situación reproductiva. La edad va a reducir la cantidad y calidad ovocitaria y esto puede tener un gran impacto en las posibilidades. Por eso, el especialista deberá orientarte sobre el pronóstico y comentar contigo qué tratamiento ofrece mayores posibilidades.
¿Estás pensando en buscar un segundo embarazo después de los 40? En IVI podemos estudiar tu situación reproductiva y orientarte sobre las opciones disponibles. Conoce más sobre la maternidad después de los 40.
Dr. Candela Gallardo
Licenciada (UMA); formación en OBGYN (Costa del Sol, 2010‑2015) y RA (H. Virgen de las Nieves). Dirección médica previa en Sevilla; experiencia en biobanco y programas internacionales. Actualmente en IVI Málaga.
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