Si tienes síndrome de ovario poliquístico o sospechas que podrías tenerlo, es posible que hayas visto recientemente que los médicos hablan de un nuevo nombre: SOMP. No es un error ni un síndrome diferente. Es el mismo trastorno que afecta a millones de mujeres en todo el mundo, pero con un nombre que, por fin, lo describe de forma más precisa y completa.
En IVI queremos contarte qué ha cambiado, por qué es importante y qué implica para tu salud y tu deseo de ser madre.
¿Qué es el SOMP y a cuántas mujeres afecta?
El síndrome de ovario poliquístico —conocido, hasta ahora, como SOP— es uno de los trastornos hormonales más frecuentes en mujeres en edad reproductiva. Según el consenso publicado en The Lancet, afecta a más de 170 millones de mujeres en todo el mundo, es decir, a una de cada ocho. En España, eso se traduce en cientos de miles de mujeres que conviven con sus síntomas, muchas veces sin haber recibido un diagnóstico claro durante años.
Sus manifestaciones son diversas: ciclos menstruales irregulares o ausentes, exceso de vello corporal, acné, dificultad para perder peso o problemas para quedarse embarazada. Pero detrás de todos estos síntomas hay algo más complejo que lo que su nombre tradicional dejaba entrever.
Y esa complejidad tiene consecuencias reales: el propio artículo de The Lancet señala que el nombre anterior contribuía al diagnóstico tardío, a una atención fragmentada y al estigma que muchas pacientes han experimentado al intentar entender y explicar lo que les ocurre.
¿Por qué cambia el nombre?
El término «síndrome de ovario poliquístico» lleva décadas generando confusión. La palabra «poliquístico» sugiere que el problema son los quistes en el ovario. Y aquí está el primer error: en la mayoría de los casos, no son quistes.
Lo que se observa en la ecografía son folículos —pequeñas estructuras que contienen óvulos en desarrollo— que aparecen en mayor número del habitual. No son quistes, y esa diferencia es importante, porque durante años ha llevado a muchas mujeres (y a algunos profesionales) a centrarse en el ovario cuando el problema va mucho más allá.
El propio consenso internacional define el término SOP como «inexacto», porque implica la presencia de quistes ováricos patológicos, opaca las características endocrinas y metabólicas de la condición, y limita el desarrollo de políticas de salud e investigación orientadas a tratarla en toda su dimensión.
Tras un proceso de 14 años liderado por la Universidad de Monash (Australia), con encuestas globales que recogieron más de 14.300 respuestas de pacientes y profesionales de la salud de todas las regiones del mundo, y con el respaldo de 56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes —incluida la OMS—, el 12 de mayo de 2026 se publicó en The Lancet el cambio oficial: el SOP pasa a llamarse Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP). La transición completa está prevista para 2028.
Un dato significativo sobre el proceso: a la hora de elegir el nuevo nombre, los expertos priorizaron la precisión científica y la reducción del estigma por encima de mantener el acrónimo conocido. El nombre importa porque moldea cómo se entiende, se trata y se investiga la enfermedad.
¿Qué significan las siglas de SOMP?
El nuevo nombre no es solo un cambio de etiqueta. Cada palabra describe una parte real de lo que ocurre en el cuerpo:
- S (Síndrome): Porque no hay una causa única, sino un conjunto de síntomas y alteraciones que se presentan juntos, con variaciones importantes de una mujer a otra.
- O (Ovárico): Se mantiene la referencia al ovario porque sigue siendo donde se manifiesta parte del trastorno: la ovulación es irregular o no se produce con normalidad. Pero ahora el ovario ocupa su lugar junto a otros sistemas, sin acaparar toda la atención clínica.
- M (Metabólico): Reconoce formalmente que la resistencia a la insulina y los riesgos cardiovasculares no son consecuencias secundarias, sino parte central de la condición. Este reconocimiento exige que el tratamiento aborde también el metabolismo, no solo el ciclo menstrual.
- P (Poliendocrino): «Poli» significa «muchas», y «endocrino» hace referencia al sistema hormonal. Poliendocrino indica que están implicadas varias hormonas y glándulas: la insulina, los andrógenos, las hormonas que regulan el ciclo menstrual y las señales que el cerebro envía a los ovarios. Es un trastorno de múltiples actores, no de uno solo.
Más que un problema de ovarios: un trastorno hormonal y metabólico
Esta es quizás la idea más importante que trae el cambio de nombre. El SOMP no es únicamente un problema ginecológico. Es un trastorno que afecta a varios sistemas del cuerpo al mismo tiempo:
- El sistema hormonal: hay un exceso de andrógenos (hormonas que solemos llamar «masculinas») que altera el ciclo menstrual y la ovulación. Este desequilibrio también involucra el eje hipotálamo-hipófisis-ovario, es decir, la comunicación entre el cerebro y los ovarios.
- El metabolismo: muchas mujeres con SOMP presentan resistencia a la insulina, lo que puede favorecer el aumento de peso, el desarrollo de diabetes tipo 2 y un mayor riesgo cardiovascular.
- Otras esferas de la salud: la ansiedad y la depresión son significativamente más frecuentes en mujeres con este síndrome. También puede aumentar el riesgo de hipertensión, apnea del sueño y problemas cardiovasculares a largo plazo.
¿Qué implica este cambio para las pacientes?
El cambio de nombre tiene consecuencias prácticas muy concretas, y la más importante es que exige un diagnóstico y un tratamiento más completo. Ahora, el abordaje del SOMP requiere la participación de diferentes especialistas: ginecólogos, endocrinólogos, nutricionistas, psicólogos.
También ayuda a eliminar el estigma. Un nombre más preciso permite una comprensión más honesta de lo que ocurre. Sin embargo, el cambio de nombre no modifica de inmediato el diagnóstico ni el tratamiento. Durante el período de transición hasta 2028, SOP y SOMP convivirán en los sistemas de salud de distintos países. Si tu diagnóstico sigue diciendo SOP, sigue siendo válido. Lo que cambia es el marco con el que se entiende y aborda.
SOMP y fertilidad: ¿Puedo quedarme embarazada?
Esta es, probablemente, la pregunta que más preocupa a las mujeres en edad reproductiva con este diagnóstico. Y la respuesta es clara: sí, es posible quedarse embarazada con SOMP, aunque puede requerir apoyo médico especializado.
La principal dificultad para concebir es que la ovulación no se produce con regularidad —o directamente no se produce—, lo que dificulta la fecundación natural. Sin embargo, existen múltiples caminos:
- Cambios en el estilo de vida: especialmente una alimentación equilibrada y ejercicio regular, que mejoran la resistencia a la insulina y pueden restaurar la ovulación de forma natural.
- Inducción de la ovulación: con medicación específica que permite que el ciclo se regule y se produzca la ovulación de forma controlada.
- Reproducción asistida: técnicas como la inseminación artificial o la fecundación in vitro (FIV) ofrecen muy buenas tasas de éxito. En IVI contamos con amplia experiencia en el manejo de la estimulación ovárica en pacientes con SOMP, con protocolos diseñados para minimizar el riesgo de hiperestimulación ovárica, una complicación a la que estas pacientes son más propensas.
Es importante saber que el SOMP también puede aumentar el riesgo de diabetes gestacional o hipertensión durante el embarazo, por lo que el seguimiento médico antes y durante la gestación es especialmente relevante. El nuevo nombre, al reconocer el componente metabólico como central, debería facilitar que ese seguimiento sea más sistemático y completo.
Acompañamiento desde IVI
El cambio de SOP a SOMP no cambia lo que viven las mujeres que lo padecen cada día, pero sí cambia la forma en que la medicina lo entiende y lo aborda, y eso es una buena noticia para todas.
En IVI trabajamos con equipos multidisciplinares que valoran cada caso de forma integral, teniendo en cuenta no solo la fertilidad, sino también el metabolismo, el equilibrio hormonal y el bienestar emocional. Porque entendemos que detrás de cada diagnóstico hay una persona, no solo un resultado de laboratorio.
Si tienes SOMP o sospechas que podrías tenerlo y quieres saber cómo puede afectar a tu fertilidad, pide una primera consulta con nuestros especialistas. Estamos aquí para ayudarte a entender lo que te pasa y a encontrar el mejor camino para cumplir tu deseo de ser madre.
Dr. Catalina Roig
Licenciada UB; MIR Son Llàtzer; estancias en Erasme (Bruselas) y Mayo Clinic. Nivel III SEGO; Máster Reproducción (UCM‑SEF). Experiencia en Ibilab; coordinadora de Ovodonación en IVI Mallorca hasta 2017. Amplia docencia.
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