La fecundación in vitro (FIV) es uno de los tratamientos de reproducción asistida más conocidos. Consiste en unir el óvulo y el espermatozoide en el laboratorio para obtener embriones que, posteriormente, se transferirán al útero con el objetivo de lograr el embarazo.
Pero, ¿cuál es el recorrido completo de una FIV? Aunque cada proceso es único y se adapta a cada paciente, la FIV suele seguir una serie de etapas muy definidas: estimulación ovárica, punción folicular, fecundación en laboratorio, cultivo embrionario, transferencia y betaespera. Desde el inicio de la estimulación hasta el test de embarazo transcurren entre 3 y 5 semanas, aunque el estudio inicial previo puede añadir algunas semanas más.
A continuación, te explicamos paso a paso cómo es este proceso para que sepas qué esperar en cada fase.
Cronograma simplificado de un ciclo de fecundación in vitro (FIV) que muestra las principales etapas del tratamiento, los procedimientos clínicos y los tiempos aproximados desde la planificación inicial hasta la realización del test de embarazo.
Paso 1. Estudio inicial y diseño del protocolo
Todo comienza con una primera visita en la que el equipo médico realiza una evaluación completa. Se analizan factores clave como la reserva ovárica, el perfil hormonal, el estado del útero mediante ecografía y, en caso de pareja, el seminograma.
En IVI, este estudio no solo busca un diagnóstico, sino diseñar un tratamiento totalmente personalizado. No hay dos pacientes iguales, y adaptar el protocolo es fundamental para optimizar las probabilidades de éxito.
Paso 2. Estimulación ovárica (10-12 días)
La estimulación ovárica es el primer paso activo del tratamiento. Durante aproximadamente 10 a 12 días, la paciente se administra medicación hormonal mediante inyecciones subcutáneas para estimular los ovarios y favorecer el desarrollo de varios folículos.
El objetivo es obtener varios óvulos maduros en un mismo ciclo, aumentando así las posibilidades de éxito. Durante este tiempo, se realizan controles periódicos con ecografías y análisis de sangre para monitorizar la respuesta del ovario.
Durante esta fase, es normal notar algunas molestias leves, como sensación de hinchazón o sensibilidad abdominal, pero en la mayoría de los casos son bien toleradas.
Paso 3. Disparo de maduración (trigger)
Cuando los folículos alcanzan el tamaño adecuado (alrededor de 18-20 mm), se administra una última medicación conocida como “trigger”.
Este paso es clave, ya que induce la maduración final de los óvulos y permite programar con precisión la punción folicular, que se realiza aproximadamente 36 horas después. La coordinación en este momento es fundamental para obtener óvulos en el estadio óptimo.
Paso 4. Punción folicular (15-20 minutos)
La punción folicular es un procedimiento sencillo y ambulatorio en el que se extraen los óvulos. Se realiza en el quirófano, bajo sedación para garantizar el confort y la seguridad de la paciente, guiado por ecografía transvaginal.
Durante la intervención, el ginecólogo aspira el contenido de los folículos donde se encuentran los ovocitos. Todo el proceso dura entre 15 y 20 minutos y, tras un breve periodo de recuperación, la paciente puede volver a casa el mismo día. Si quieres saber más, te explicamos cómo es la punción folicular paso a paso.
Paso 5. Preparación del semen y fecundación en laboratorio
El mismo día de la punción, se obtiene la muestra de semen, que es procesada en el laboratorio para seleccionar los espermatozoides con mejor calidad.
Existen dos formas de realizar la fecundación in vitro:
- FIV convencional: Se depositan los óvulos en gotas de semen para simular la fecundación natural.
- ICSI: se selecciona un espermatozoide y se introduce directamente en el óvulo, mediante la Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides.
La elección depende de cada caso, aunque cuando existe un factor masculino severo o antecedentes previos desfavorables en la fecundación, la técnica de elección será el ICSI.
Paso 6. Cultivo embrionario (3-5 días hasta blastocisto)
Una vez fecundados, los embriones se cultivan en incubadoras que replican las condiciones del cuerpo humano. Durante 3 a 5 días, el equipo de embriología observa su evolución para seleccionar los de mayor calidad.
Hoy en día, se busca alcanzar el estadio de blastocisto (día 5-6), ya que permite una mejor selección embrionaria y aumenta las probabilidades de implantación.
Este proceso es silencioso para la paciente, pero es uno de los momentos más críticos del tratamiento.
Paso 7. Transferencia embrionaria
La transferencia embrionaria es un procedimiento sencillo, indoloro y muy rápido. Se realiza mediante un catéter fino que introduce el embrión en el útero, guiado por ecografía.
Actualmente, la tendencia es transferir un único embrión para reducir el riesgo de embarazo múltiple y priorizar la seguridad de la paciente y del futuro bebé.
Cuando una paciente se somete a un tratamiento reproductivo de fecundación in vitro, es frecuente que existan preembriones sobrantes al final del tratamiento, que serán criopreservados mediante la técnica de vitrificación, manteniendo intacto su potencial para posibles futuros tratamientos sin comprometer sus tasas de supervivencia.
La betaespera: qué ocurre tras la transferencia
Tras la transferencia comienza la conocida betaespera, probablemente la etapa más emocional de todo el proceso.
Durante estos días, la paciente mantiene tratamiento con progesterona para favorecer la implantación. La espera hasta el test de embarazo en sangre (beta hCG) suele ser de entre 10 y 14 días.
Es un momento en el que pueden surgir muchas dudas y emociones. Si el resultado es positivo, comienza una nueva etapa llena de ilusión. Si no lo es, el equipo médico revisa el caso y plantea los siguientes pasos.
En IVI, acompañamos también desde el punto de vista emocional, porque sabemos que este proceso no es solo médico.
Un proceso científico, personalizado y centrado en la paciente
La fecundación in vitro es un tratamiento altamente protocolizado que combina experiencia clínica, tecnología de laboratorio y un enfoque totalmente individualizado. Cada una de sus fases —desde la estimulación ovárica hasta la transferencia embrionaria— está diseñada para optimizar las probabilidades de éxito en función de las características de cada paciente.
La elección del protocolo de estimulación, la técnica de fecundación, el momento de la transferencia o la decisión de cultivar los embriones hasta blastocisto forman parte de una estrategia médica personalizada. Además, el entorno de laboratorio desempeña un papel fundamental.
En este contexto, la FIV no debe entenderse como un proceso estándar, sino como un tratamiento dinámico que se ajusta en cada etapa. Este enfoque integral permite no solo maximizar las tasas de éxito, sino también garantizar la seguridad de la paciente y favorecer una experiencia lo más acompañada posible desde el punto de vista médico y emocional.
Dr. Iria Fernández
Licenciada en Medicina (USC, 2005) y especialista en Obstetricia y Ginecología (Santander, 2010). Ginecóloga en IVI Vigo, docente en la Universidad de Vigo y coautora de publicaciones y ponencias científicas.
Saber más