Un estudio pionero, mediante técnicas sofisticadas de análisis de datos genéticos y moleculares -entre ellos, algoritmos de IA-, ha identificado perfiles genéticos en el endometrio que permiten predecir el riesgo de aborto incluso con embriones de máxima calidad.
La presencia de IVI en la 73ª Reunión Científica Anual de la Sociedad para la Investigación Reproductiva (SRI), celebrada entre el 24 y 28 de marzo en Puerto Rico, ha estado marcada por este estudio liderado por la Fundación IVI e IVI RMA Global. El escrito, Genistein and Pioglitazone as Promising Repurposed Drugs to Treat Endometrial Failure Independent of Endometrial Timing, ha obtenido el premio President’s Plenary con esta comunicación oral.
¿Qué fármacos son y en qué consiste el estudio?
El buen estado del endometrio es clave para que un tratamiento de fertilidad sea exitoso y, precisamente, el fallo endometrial es altamente estudiado en medicina reproductiva. La ausencia de tratamientos para esta cuestión ha llevado a centrar los esfuerzos en la inteligencia artificial y la farmacología para detectar medicamentos aprobados que sean capaces de corregir las alteraciones endometriales que impiden el embarazo.
De todos ellos, dos han sido los más eficientes: la genisteína y la pioglitazona:
- Genisteína: es una isoflavona y fitoestrógeno natural, abundante en la soja, que imita el estrógeno y ofrece propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticarcinogénicas.
- Pioglitazona: es un fármaco antidiabético oral utilizado para tratar la diabetes tipo 2. Actúa aumentando la sensibilidad a la insulina, ayudando al cuerpo a utilizarla mejor y reduciendo la producción de glucosa en el hígado.
Ambos han mostrado efectos positivos en el laboratorio, ayudando a que las células del endometrio funcionen mejor durante la decidualización, un proceso clave para que el embarazo suceda y progrese.
“De media se requieren de tres a cinco intentos para tener una probabilidad acumulada de embarazo mayor del 95-98% con embriones de buena calidad siendo, en el primer intento, de cerca de un 65% con la consecuente pérdida de embriones por el camino. Ahora, podemos intentar mejorar estas tasas gracias a identificar estos perfiles de manera preventiva y tratarlos antes de hacer la transferencia del embrión”, explica la Dra. Patricia Díaz Gimeno, investigadora principal del proyecto.
¿Qué beneficios tienen?
El estudio apunta que la personalización de los protocolos es un beneficio clave para las pacientes. Identificar cómo está el endometrio lleva a optimizar el transfer e invertir el menor número de embriones disponibles. Es decir, tener mayor probabilidad de embarazo en el primer intento.
Otro de los factores a destacar es la agilidad para la implantación de ambos compuestos. “Nuestros estudios en el laboratorio han demostrado que ambos fármacos son capaces de favorecer la decidualización en células de endometrio”, expresa la doctora.
Como la genisteína y la pioglitazona ya están comercializados, su seguridad es reconocida, por lo que utilizarlos para esta nueva indicación permitiría mayor celeridad, evitando así el largo proceso que necesita un nuevo fármaco para poder entrar en el mercado.
La doctora Díaz Gimeno añade que estos fármacos han sido descubiertos para revertir molecularmente una causa de infertilidad “desconocida hasta el momento”: “Para descubrirlos, se ha utilizado una sofisticada aproximación de análisis masivo de datos pionera en el campo de la reproducción humana, como es la aproximación de farmacología de sistemas y el signature matching (realizado por el primer autor del trabajo, Antonio Párraga Leo, tras una estancia en la UCSF Universidad de San Francisco CA)”.
Factor metabólico y riesgo gestacional: ¿El IMC importa?
Un segundo estudio con ‘sello IVI’ también ha sido protagonista en el congreso de la SRI. En este caso, se relaciona el efecto que tiene el Índice de Masa Corporal (IMC) con el riesgo de pérdida gestacional. Y es que la fertilidad se posiciona como uno de los factores que pueden verse afectados en mujeres que se encuentran por encima de su peso adecuado.
¿Qué consecuencias tiene un IMC elevado en la fertilidad de las mujeres?
- Tener que recurrir a tratamientos de fertilidad con mayor frecuencia
- Aumento del 18% del riesgo de sufrir una pérdida gestacional
Es importante destacar que, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 55% de la población española sufre exceso de peso corporal.
“Estos hallazgos subrayan la importancia de personalizar al máximo los tratamientos reproductivos para lograr altas tasas de éxito teniendo en cuenta, dentro de los antecedentes médicos de la paciente, su estilo de vida y, en especial, su peso corporal. Es imprescindible asesorar acerca del impacto de la obesidad femenina sobre las complicaciones gestacionales, tales como el aborto, el cual será más frecuente incluso cuando los embriones transferidos al útero no presenten anomalías cromosómicas”. Así lo explica el Dr. José Bellver, ginecólogo de IVI Valencia.
Asesoramiento y dieta saludable: factores clave en reproducción asistida
IVI RMA Global ha presentado el estudio The weight of loss: Obese patients have a higher risk of pregnancy loss after euploid frozen embryo transfer. En él, se ha realizado una muestra de 16.000 pacientes, tras la cual se ha desprendido que las que padecían obesidad tenían una menor probabilidad de recién nacido en comparación con las pacientes no obesas. Un riesgo que aumenta progresivamente al incrementar el IMC.
Estas conclusiones, destacan la necesidad de un asesoramiento constante sobre el impacto de la obesidad en la pérdida gestacional, incluso antes de realizar una transferencia de embriones euploides.
Además del asesoramiento, tener hábitos de vida saludables reales pueden ser muy beneficiosos para las pacientes que llevan a cabo un tratamiento de reproducción asistada, como:
- Una dieta equilibrada
- Hidratación abundante
- Prescindir de alcohol y tabaco
Ejercicio regular, adaptado a las necesidades de cada mujer