La inteligencia artificial (IA) está redefiniendo la reproducción asistida y, concretamente, puede marcar un antes y un después en la ovodonación, sobre todo en casos de maternidad avanzada. Y es que esta tecnología puede ajustar el número de ovocitos que recibe cada paciente en función de su potencial real de desarrollo, aumentando las probabilidades de éxito desde el inicio del tratamiento.
¿Quieres saber cómo? En este blog analizamos uno de los estudios presentados por IVI RMA en el marco del 35º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), celebrado entre el 6 y 9 de mayo en Sevilla.
¿Qué dice el estudio sobre ovodonación e IA?
El estudio La inteligencia artificial transforma la donación de ovocitos: de la estrategia empírica tradicional a la distribución basada en probabilidad, ha analizado más de 14.500 ovocitos procedentes de 1.226 ciclos de donación, demostrando que es posible alcanzar altas tasas de desarrollo embrionario utilizando menos ovocitos por paciente, siempre que la asignación se base en su calidad real y no en grupos fijos estandarizados.
Gracias a la incorporación de la IA, se reduce la aleatoriedad, optimizando recursos y mejorando la previsibilidad de los resultados para las pacientes, especialmente para aquellas mayores de 40 años.
“Si los ovocitos tienen alta calidad, se necesitan menos; si su potencial es menor, se puede compensar ajustando el número. Esto se traduce en tratamientos mejor planificados y más eficientes. Este avance es especialmente relevante para las mujeres mayores de 40 años, que son quienes recurren con más frecuencia a la ovodonación. Para ellas, este enfoque supone una mayor probabilidad de éxito desde el primer intento, algo clave tanto a nivel médico como emocional”, explica el Dr. Marcos Meseguer, director global de Investigación en Embriología de IVIRMA Global.
¿Por qué no todos los ovocitos son iguales?
Antes se asumía que todos los ovocitos eran equivalentes, pero incluso dentro de una misma donante, existen diferencias imperceptibles que pueden influir directamente en los resultados.
Tradicionalmente, la asignación de ovocitos se ha basado en estrategias aleatorias o empíricas, con grupos fijos de entre 8 y 12 ovocitos por receptora. Recientemente, han surgido enfoques basados en inteligencia artificial para estimar el potencial de desarrollo de los ovocitos. ROSE es una herramienta basada en la IA que analiza imágenes de ovocitos y los organiza en grupos capaces de alcanzar resultados reproductivos predefinidos, detectando patrones invisibles al ojo humano.
“Un ovocito puede parecer normal y no generar un buen embrión y otro, aparentemente idéntico, sí hacerlo. Esta herramienta ofrece una evaluación objetiva, reproducible y mucho más precisa, lo que permite tomar decisiones basadas en datos y no solo en la observación. Desde el punto de vista de la paciente, nos ayuda a medir la calidad de los óvulos de las donantes y a repartirlos mejor. Así, podemos crear grupos de ovocitos con un potencial similar y asegurar que cada mujer tenga altas probabilidades de conseguir uno o dos embriones viables”, apunta el Dr. Meseguer.
¿Por qué este avance dará mayor tranquilidad a las pacientes de ovodonación?
La incorporación de la inteligencia artificial a la ovodonación supone un cambio relevante en cómo las pacientes viven el tratamiento. Al basar la asignación de ovocitos en probabilidades reales y no en criterios aleatorios, el proceso se vuelve más ajustado, controlado y previsible desde el inicio.
Mejoras clave del estudio
Este enfoque mejora el tratamiento en varios aspectos clave:
- Permite ajustar el número de ovocitos que recibe cada paciente en función de su calidad real.
- Aumenta las probabilidades de conseguir un embarazo en menos intentos.
- Favorece la obtención de embriones adicionales para futuros intentos o para un segundo hijo.
- Evita generar un número excesivo de embriones que luego no tengan un destino claro.
Y, muy importante, sí: reduce la incertidumbre. La paciente pasa de un proceso más “aleatorio” a uno mucho más controlado y predecible, lo que aporta mayor tranquilidad durante el tratamiento.
El futuro de la ovodonación: más personalizada y basada en datos
Para el Dr. Marcos Meseguer, la aplicación de la IA a la ovodonación no es una promesa a largo plazo, sino una realidad que ya forma parte de la práctica clínica diaria.
“La inteligencia artificial no es el futuro, es el presente. Ya está marcando un antes y un después en los laboratorios de reproducción asistida”, señala.
Este avance implica un cambio profundo en la forma de entender y gestionar los tratamientos de ovodonación. Frente a modelos rígidos y estandarizados —como la asignación de un número fijo de ovocitos por paciente—, la tendencia actual es avanzar hacia sistemas personalizados, en los que cada decisión se basa en la calidad real de los ovocitos y en datos objetivos.
“Estamos dejando atrás los modelos tradicionales para construir tratamientos mucho más ajustados a cada paciente. Es un paso más hacia una medicina reproductiva más precisa, más eficiente y, sobre todo, mucho más centrada en cada mujer”, concluye.
El uso de herramientas basadas en IA permite optimizar recursos en ovodonación, mejorar la previsibilidad de los resultados y ofrecer tratamientos más eficientes y sostenibles. Esto apunta, como indica el especialista, a un cambio que podría redefinir los estándares de los bancos de ovocitos a nivel internacional.
Conclusiones
Las principales conclusiones del estudio son dos:
- Es posible ajustar el número de ovocitos en función de su calidad.
- Si la calidad es alta, se necesitan menos ovocitos.
- Si es menor, se puede compensar aumentando el número.
- Se reduce la aleatoriedad en la asignación, pasando a una distribución basada en datos objetivos.
Esto beneficia a todas las pacientes, pero especialmente a las mayores de 40 años, que son las que más recurren a la ovodonación debido a la baja calidad o cantidad de sus propios ovocitos. Para ellas, este enfoque supone una mayor probabilidad de éxito desde el primer intento y una mejor planificación de su tratamiento.
Dr. Marcos Meseguer
Se licenció en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia. Realizó una estancia predoctoral en el Hospital St Mary’s de la Universidad de Manchester (Reino Unido) y obtuvo su doctorado en Obstetricia y Ginecología, así como la mención de Doctor Europeo, por la Universidad de Valencia.
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