8 abril 2011

Los expertos coinciden en que la Legislación debería apoyar a la ciencia en beneficio del paciente de Reproducción Asistida

• Se está cada vez más cerca de conseguir el bebé perfecto: sano, no a la carta
Valencia, 8 abril´11.- En el marco del IV Congreso Internacional IVI, el Prof. Paul Devroey, director del Centro de Medicina Reproductiva de Bruselas, y descubridor del ICSI (microinyección espermática), asegura que “si comparamos Estados Unidos con Europa, la principal diferencia es que en EEUU la ciencia es el verdadero motor en los tratamientos de fertilidad, una situación que beneficia al paciente, mientras que en Europa este valor científico se ve limitado por un marco legislativo más restrictivo”.
El Dr. Antonio Pellicer, presidente de IVI, también coincide en que “en Estados Unidos los grupos de FIV (fecundación in vitro) son más consistentes y sus estándares son superiores a los europeos porque la regulación de las condiciones de trabajo de los laboratorios de FIV son más exigentes”. Además, “las clínicas poseen registros abiertos a los pacientes que pueden comparar las tasas de éxito de cada centro y elegir con toda la información donde realizarse el tratamiento”. En el caso español, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad está trabajando en la actualidad en crear un Registro Nacional de Actividad y Resultados de los Centros y Servicios de Reproducción Asistida, mientras que en Europa no se auditan estos datos de forma individualizada.

En opinión del Prof. Devroey hay que pensar en un enfoque más global cuando hablamos de Europa, “somos 27 países con diferentes marcos jurídicos, lo que lleva a un fenómeno que se está dando en la actualidad: la búsqueda de asistencia médica transfronteriza entre países europeos”. Una de las causas que fomenta esta situación es la restricción sobre ciertas técnicas o procesos. “Por ejemplo” –explica el especialista- “en algunos países está prohibido el desarrollo del bebé medicamento, pero en cambio en otros como España y Bélgica, sí está permitido; lo que favorece que aquellas familias que se lo puedan permitir económicamente viajen a estos países para intentar salvar al niño enfermo”.
Otro de los temas que interesan en materia reproductiva es el concepto de bebé a la carta. El Prof. Devroey asegura que “las técnicas de reproducción asistida están cada vez más cerca de conseguir el bebé perfecto que sería el bebé sano y no un bebé a la carta en el que se prioricen las características físicas; el tratamiento debe ser saludable tanto para la futura madre como para el niño”.
• ¿Se puede medir el éxito de una fecundación in Vitro?
El éxito en una fecundación in Vitro depende de aplicar un método cuidadoso e individualizado de estimulación ovárica, de una buena selección de embriones y de una óptima receptividad endometrial. Estas son algunas de las conclusiones que se han puesto de manifiesto en el Debate sobre la experiencia americana y europea en TRA que ha tenido lugar hoy entre los estadounidenses Dr. Juerguen Liebermann, director del Centro de Fertilidad de Illinois; Dr. Pasquale Patrizio, director del Centro de Fertilidad de Yale; y el Prof. Paul Devroey, director del Centro de Medicina Reproductiva de Bruselas.
En la actualidad, la tasa de embarazo es del 30% en Europa y del 43% en Estados Unidos. Sin embargo, tal y como indica el Dr. Liebermann, “no tiene sentido comparar los índices de éxito entre clínicas, países, regiones o incluso continentes porque existen grandes diferencias y variaciones en la práctica diaria que hacen difícil su comparación; Por ejemplo, varía la selección de pacientes en función de la edad, la reserva ovárica, el número de intentos fallidos de FIV, la etapa embrionaria en la transferencia, o las técnicas utilizadas por los laboratorios”.
• Similitudes y diferencias entre Estados Unidos y Europa
El Dr. Patrizio asegura que aproximadamente el 80% del éxito de un tratamiento de fecundación in Vitro depende de la calidad de los ovocitos y embriones, por lo que los intentos por mejorar los resultados se deben centrar en este aspecto. “Una técnica de laboratorio que permite optimizar la calidad de los embriones es el co-cultivo de embriones y endometrio porque pretende simular las condiciones en las que el embrión se encuentra habitualmente”, comenta el doctor.
Igualmente, para mejorar la calidad de los ovocitos y de los embriones, ambos expertos aseguran que es importante aplicar protocolos individualizados de estimulación ovárica moderada con el objetivo de reducir la aparición del síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), que afecta al 10% de las mujeres que se someten a una FIV, de hecho, para el Prof. Devroey “en la actualidad no se puede aceptar que una mujer joven lo padezca”.
Asimismo, recalcan que prolongar el cultivo de embriones hasta el quinto día de desarrollo permite seleccionar el mejor para ser transferido. “De hecho, uno de los métodos empleados para aumentar las tasas de implantación y reducir los embarazos múltiples consiste en elegir y transferir un solo embrión”, asegura el Dr. Liebermann.
El experto americano hace hincapié en que la identificación de embriones óptimos mediante marcadores morfológicos, bioquímicos o genéticos podría permitir la selección del mejor embrión para ser implantado, pero hasta la fecha no se ha encontrado ningún marcador que sea suficientemente fiable.
Para el doctor Devroey a día de hoy no se tiene en cuenta la receptividad del endometrio a pesar de estar demostrado que a partir de la histología endometrial y de un análisis genético se puede predecir el éxito de la implantación de los ciclos de FIV.
A pesar de estar de acuerdo en estos aspectos médicos, en el campo de la medicina reproductiva existen diferencias notorias entre ambos continentes:
– en Europa la donación de óvulos y semen tiene carácter altruista y anónimo, la paciente no puede saber quién es su donante, y ésta tan sólo recibe una cantidad compensatoria por las molestias causadas en el proceso de donación. La legislación europea tiende a huir de la mercantilización mientras que en EEUU la donación a la carta es el día a día, puedes elegir al donante tanto física como psíquicamente, siendo cuestión de capacidad económica elegir un perfil u otro.
– Otra diferencia entre ambos continentes la encontramos en la transferencia embrionaria, mientras que en EEUU no hay una ley que delimite el número a transferir de embriones, en los países europeos el máximo se sitúa en 2 ó 3.
– Por otra parte, la subrogación del útero es ilegal en la mayoría de los países europeos, en cambio, contratar una madre de alquiler para poder tener un hijo está a la orden del día en EEUU.

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