- Más del 80% de las mujeres que logran embarazo mediante técnicas de reproducción asistida desean lactancia materna exclusiva
- Pese a las dificultades físicas y la falta de información prenatal, las madres mantienen la lactancia durante casi 20 meses de media, independientemente de si usaron óvulos propios o de donación
La lactancia materna sigue siendo el método de alimentación recomendado durante los primeros meses de vida del bebé, pero no siempre resulta un camino sencillo. En el caso de las mujeres que han recurrido a técnicas de reproducción asistida, la experiencia de la lactancia presenta retos específicos que a menudo pasan desapercibidos y que pueden generar duda o temores infundados.
Los resultados de un análisis observacional de IVI RMA Global presentados en el Congreso de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) por Cristina Gaya, enfermera de IVI Barcelona, han recogido la intención, instauración y evolución de la lactancia materna en mujeres primíparas que lograron embarazo mediante fecundación in vitro con microinyección espermática (ICSI), tanto con óvulos propios como a través de ovodonación.
El informe muestra que la gran mayoría de estas mujeres desea dar el pecho a sus bebés. Más del 86% de las pacientes que concibieron con óvulos propios y el 81% de las receptoras de ovodonación manifestaron intención de lactancia materna exclusiva, independientemente del origen del ovocito.
Según explica la doctora Marga Esbert, coordinadora de Investigación del Laboratorio FIV de IVI Barcelona, los datos aportan tranquilidad a las pacientes, ya que muestran que haber pasado por un tratamiento de reproducción asistida no reduce sus posibilidades: “El mensaje es claro: si quieren hacer lactancia materna, van a tener opciones reales de conseguirlo, sin que el hecho de haber recurrido a reproducción asistida suponga una limitación”.
Complicaciones durante la lactancia
Pese a esta elevada motivación, solo alrededor de seis de cada diez mujeres lograron instaurar la lactancia materna exclusiva tras el parto. Entre aquellas que sí lo consiguieron, casi el 70% experimentó algún tipo de complicación durante el proceso.
Las molestias más frecuentes fueron las grietas en el pezón, el dolor y la mastitis, situaciones que pueden generar frustración y dudas en las primeras semanas tras el nacimiento. “Se trata de un reflejo claro de que muchas mujeres necesitan ayuda”, señala la Dra. Esbert, quien subraya que el seguimiento clínico suele centrarse en el embarazo y el parto, mientras que la lactancia queda en un punto intermedio donde a menudo falta asesoramiento específico.
A pesar de ello, el estudio pone de manifiesto la capacidad de resiliencia de estas madres, que continúan con la lactancia a pesar de las dificultades iniciales.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la duración de la lactancia materna en estas mujeres. La media fue de casi 20 meses, sin diferencias significativas entre quienes habían recurrido a óvulos propios o a ovodonación.
“El origen del ovocito no fue una variable que influyera ni en la decisión ni en la instauración de la lactancia. Ambos grupos presentan porcentajes muy similares, lo que desmonta ciertos miedos que existen entre las pacientes”, apunta.
Este dato confirma que las técnicas de reproducción asistida no condicionan negativamente la evolución de la lactancia materna y que, cuando se inicia, suele mantenerse durante largos periodos de tiempo.
Falta de información y necesidad de apoyo especializado
Desde un punto de vista social y asistencial, el estudio también evidencia una importante carencia en el acompañamiento a las pacientes. Casi siete de cada diez mujeres consideraron insuficiente la información recibida durante el embarazo sobre lactancia materna, y cerca de la mitad necesitó apoyo especializado tras el parto.
Para la portavoz del estudio, estos resultados subrayan la importancia de ofrecer una atención más integral a las mujeres que han pasado por tratamientos de reproducción asistida: “Se debería trabajar más la preparación prenatal para que estas dificultades no se afronten únicamente en el posparto, que es un momento especialmente vulnerable desde el punto de vista físico y emocional”.
El proceso de reproducción asistida implica, en muchos casos, un largo recorrido personal y médico, con un alto impacto emocional. “La información y el acompañamiento son fundamentales. Cuando las pacientes se sienten bien informadas, viven todo el proceso con mayor tranquilidad”, añade la Dra. Esbert.
Además, mejorar la información prenatal y reforzar el apoyo profesional en el posparto podría ayudar a que más mujeres vivan la lactancia como una experiencia positiva, alineada con el deseo que la mayoría de ellas expresa antes del nacimiento de sus hijos.