- Un estudio con más de 14.500 ovocitos demuestra que la IA permite asignarlos según su potencial real y de manera más precisa.
- Esto beneficia a todas las pacientes, pero especialmente a las mayores de 40 años, que son las que más recurren a la ovodonación
Un nuevo estudio liderado por IVI RMA Global demuestra que la inteligencia artificial puede transformar la forma en la que se asignan los ovocitos en los tratamientos de reproducción asistida por ovodonación, reduciendo la aleatoriedad, optimizando recursos y mejorando la previsibilidad de los resultados para las pacientes, especialmente para aquellas mayores de 40 años.
El trabajo La inteligencia artificial transforma la donación de ovocitos: de la estrategia empírica tradicional a la distribución basada en probabilidad, presentado durante el 35º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) en Sevilla, ha analizado más de 14.500 ovocitos procedentes de 1.226 ciclos de donación, demostrando que es posible alcanzar altas tasas de desarrollo embrionario utilizando menos ovocitos por paciente, siempre que la asignación se base en su calidad real y no en grupos fijos estandarizados.
De la mano de la inteligencia artificial, se puede ajustar el número de ovocitos que recibe cada paciente en función de su potencial real de desarrollo, aumentando las probabilidades de éxito desde el inicio del tratamiento.
“Podemos reducir la aleatoriedad en la asignación de ovocitos y pasar a un sistema basado en datos objetivos”, explica el Dr. Marcos Meseguer, director global de Investigación en Embriología de IVIRMA Global. “Si los ovocitos tienen alta calidad, se necesitan menos; si su potencial es menor, se puede compensar ajustando el número. Esto se traduce en tratamientos mejor planificados y más eficientes”, señala.
Este avance es especialmente relevante para las mujeres mayores de 40 años, que son quienes recurren con más frecuencia a la ovodonación. “Para ellas, este enfoque supone una mayor probabilidad de éxito desde el primer intento, algo clave tanto a nivel médico como emocional”, añade el Dr.
De la observación a la precisión
Antes se asumía que todos los ovocitos eran equivalentes, pero incluso dentro de una misma donante, existen diferencias imperceptibles que pueden influir directamente en los resultados. “Un ovocito puede parecer normal y no generar un buen embrión y otro, aparentemente idéntico, sí hacerlo”, explica.
Aquí es donde entra en juego la inteligencia artificial. La herramienta utilizada en el estudio, denominada ROSE, analiza imágenes de los ovocitos y detecta patrones invisibles al ojo humano, permitiendo estimar su probabilidad real de desarrollo a blastocisto.
El Dr. Meseguer apunta que la inteligencia artificial va más allá de la experiencia humana, afirma Meseguer. Ofrece una evaluación objetiva, reproducible y “mucho más precisa”, lo que permite tomar decisiones basadas en datos y no solo en la observación.
“Desde el punto de vista de la paciente, ROSE nos ayuda a medir la calidad de los óvulos de las donantes y a repartirlos mejor. Así, podemos crear grupos de ovocitos con un potencial similar y asegurar que cada mujer tenga altas probabilidades de conseguir uno o dos embriones viables”.
Tranquilidad y control para las pacientes
Este nuevo enfoque supone un cambio importante en la experiencia de las mujeres que necesitan ovodonación. Al basar la asignación en probabilidades reales, el tratamiento se vuelve más controlado y la paciente pasa a formar parte de un proceso mucho más ajustado y previsible.
“Esto no solo aumenta las opciones de embarazo en menos intentos, sino que también facilita la obtención de embriones adicionales para el futuro y evita generar un número excesivo de embriones sin un destino claro”, concreta.
Todo ello contribuye a reducir la incertidumbre, uno de los aspectos que más preocupa a las pacientes durante un tratamiento de reproducción asistida.
Cambio global en los estándares de ovodonación
Para el Dr. Meseguer, este avance no es una promesa futura, sino una realidad ya integrada en la práctica clínica. “La inteligencia artificial no es el futuro, es el presente. Ya está marcando un antes y un después en los laboratorios de reproducción asistida”.
Además, este tipo de herramientas apunta a un cambio global en los estándares de los bancos de ovocitos. “Estamos dejando atrás los modelos rígidos y avanzando hacia sistemas personalizados, basados en la calidad real de los ovocitos”, concluye. “Es un paso más hacia una medicina reproductiva más precisa, más eficiente y mucho más centrada en cada paciente”.