- La edad media de maternidad supera los 32 años y las mujeres que recurren a reproducción asistida rondan los 39, reflejando el inicio cada vez más tardío de la búsqueda de embarazo
La reproducción asistida se consolida como parte estructural del modelo reproductivo español. Según datos de las clínicas IVI en España, la demanda de tratamientos de fertilidad ha aumentado de forma notable en el último lustro. En ciudades como Málaga, el número de tratamientos ha crecido un 110% en los últimos cinco años, con incrementos también destacados en Mallorca (+48,5%) y Zaragoza (+31,2%).
La edad media de las mujeres que recurren a estos tratamientos se sitúa en torno a los 39 años, un dato que confirma el retraso sostenido del proyecto de maternidad en nuestro país. En este contexto, la Dra. Anabel Salazar, directora de IVI Madrid, señala que “los cambios en la sociedad se reflejan en todos los ámbitos de la vida y, en fertilidad, ese reflejo es especialmente visible. La innovación en medicina reproductiva ha permitido que muchas mujeres puedan planificar su maternidad de forma consciente y con mayores garantías cuando, por motivos personales o laborales, deciden posponer esta etapa”.
España continúa, de hecho, consolidando una transformación demográfica que ya no puede considerarse coyuntural. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la edad media de la maternidad supera los 32 años y la del primer hijo se sitúa por encima de los 31, una de las más elevadas de Europa. Paralelamente, el número de nacimientos encadena descensos en la última década, en un contexto marcado por el envejecimiento poblacional y el desafío del relevo generacional.
Este cambio responde a múltiples factores sociales y económicos: mayor inversión en formación, consolidación profesional tardía, inestabilidad laboral, dificultades de conciliación o ausencia de pareja estable. Todo ello hace que la maternidad se integre cada vez más en proyectos vitales más amplios y complejos, desplazándose hacia etapas posteriores de la vida.
Sin embargo, desde el punto de vista biológico, la fertilidad femenina comienza a descender de forma más acusada a partir de los 35 años, generando un desajuste creciente entre el calendario vital y las posibilidades reproductivas reales. En este escenario, la medicina reproductiva se consolida como una herramienta clave para acompañar este nuevo escenario demográfico.
La vitrificación se dispara en los últimos cinco años
Ante este escenario marcado por el retraso de la maternidad y una mayor planificación reproductiva, la preservación de la fertilidad gana protagonismo dentro de la medicina reproductiva. Entre los tratamientos con mayor crecimiento destaca la vitrificación de óvulos, que ha experimentado un aumento generalizado superior al 40% en los últimos años, según el análisis interno de IVI a nivel nacional. Ciudades como Málaga (+241%) y Mallorca (+276%) encabezan esta tendencia.
Este incremento refleja una mayor concienciación sobre el impacto de la edad en la fertilidad y una actitud más proactiva por parte de las mujeres a la hora de tomar decisiones informadas. De este modo, la preservación de la fertilidad se consolida como una opción estratégica para quienes desean mantener abierta la posibilidad de ser madres en el futuro, adaptando la decisión reproductiva a su proyecto vital sin renunciar a sus probabilidades biológicas actuales.
La Dra. Anabel Salazar destaca además que “muchas de las mujeres que acuden hoy a vitrificar óvulos no lo hacen solas, sino acompañadas de sus parejas, lo que evidencia que el retraso de la maternidad es un problema global que afecta a ambos miembros de la pareja y no exclusivamente a las mujeres”.
La FIV consolida su posición referente en España
Junto a la preservación de la fertilidad, la fecundación in vitro (FIV) con ovocitos propios continúa siendo uno de los pilares de la reproducción asistida en España. Este tratamiento ha registrado un crecimiento destacado en los últimos años, con incrementos cercanos al 30% en ciudades como Barcelona, Bilbao y Zaragoza.
En un contexto de baja natalidad y envejecimiento progresivo de la población, la reproducción asistida constituye una herramienta determinante para muchas mujeres que desean mantener su proyecto reproductivo dentro de un entorno social y económico cada vez más complejo.
Ante este escenario, IVI acompaña esta transformación demográfica con una apuesta constante por la innovación científica y la personalización de los tratamientos, adaptando cada proceso a la situación clínica y vital de cada paciente. La investigación, la experiencia acumulada y la mejora continua de las tasas de éxito sitúan a la compañía como uno de los referentes internacionales en medicina reproductiva.