19 de October de 2018

Más de 1.200 mujeres han vitrificado sus óvulos por motivos oncológicos en IVI durante la última década

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  • Un 64% de estas pacientes sufre cáncer de mama
  • El perfil dominante es: mujer joven, con una media de 32,2 años, sin pareja y con estudios universitarios
  • Ya son 25 los bebés nacidos después de que sus madres superaran un cáncer y 4 más están en camino

VALENCIA, 19 DE OCTUBRE DE 2018

La lucha contra el cáncer es una realidad que, a día de hoy, de forma directa o indirecta, nos toca muy de cerca, bien a través de familiares, amigos, conocidos o, en el peor de los casos, en primera persona.

“Durante 2017, más de 160 mujeres diagnosticadas de cáncer vitrificaron sus óvulos. Este dato pone de manifiesto la importancia de programas de preservación de la fertilidad como el de IVI, gracias al cual hombres y mujeres afectados por esta enfermedad pueden conservar sus gametos de forma gratuita para enfocar todos sus esfuerzos en superar la enfermedad y recuperarse totalmente antes de afrontar la búsqueda del embarazo sin renunciar a tener un bebé con sus propios gametos”, explica el doctor Javier Domingo, director de IVI Las Palmas e IVI Tenerife y coordinador del Programa gratuito de Preservación de Fertilidad por motivos oncológicos, Madre después del cáncer y Padre después del cáncer.

Desde que IVI pusiera en marcha este programa en el año 2007 dentro de su plan de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), más de 1.200 mujeres han preservado su fertilidad antes de someterse a su tratamiento de quimio o radioterapia, la mayoría de ellas diagnosticadas de cáncer de mama, el tumor más frecuente entre la población femenina que consulta para vitrificar sus ovocitos.

Se trata principalmente de mujeres jóvenes, con una media de edad de 32,2 años, con estudios universitarios y, en un 70 % de los casos, sin pareja. Todas ellas se aferran con esperanza a una maternidad biológica como fuerza para superar su enfermedad.

“Cerca del 70 % de las mujeres que vitrifican sus óvulos por motivos oncológicos padecen cáncer de mama. Sabemos que tienen un duro camino por delante, pero también contamos con la certeza de saber que el hecho de que los pacientes cuenten con la confianza y tranquilidad de que sus óvulos están vitrificados les brindará una oportunidad de futuro para ser madres. Antiguamente no había opción. Cáncer significaba infertilidad secundaria en muchos casos. Hoy la ciencia nos permite romper este binomio y abrir un halo de esperanza para estas pacientes”, añade el Dr. Domingo.

25 bebés y 2 en camino

Ya son 25 los bebés que han nacido después de que sus madres le ganaran la batalla al cáncer -15 de ellos tras un cáncer de mama-, y 2 más están a punto de llegar al mundo, fruto de la valentía y la perseverancia de sus madres.

Desde la puesta en marcha del programa, IVI ha vitrificado cerca de 10.000 ovocitos de pacientes oncológicas que permanecen conservados a la espera de ser utilizados una vez estas sean dadas de alta por su oncólogo. La media de años que transcurre hasta que estos gametos son usados en un tratamiento posterior al cáncer se sitúa en los 3,8 años.

Técnicas para preservar la fertilidad

Una de las grandes ventajas que ofrece IVI a sus pacientes es el diagnóstico y tratamiento personalizado según cada caso.

“A la hora de valorar una técnica de preservación de la fertilidad, es importante trabajar de forma conjunta con el oncólogo para actuar de la manera más rápida y eficaz posible, evitando posibles retrasos o interferencias en el tratamiento oncológico correspondiente”, comenta el Dr. Domingo.

La técnica más utilizada hoy en día es la vitrificación de ovocitos, que consiste en la criopreservación –inmersión directa en nitrógeno líquido a una temperatura de -196ºC– de los óvulos maduros conseguidos tras la estimulación ovárica, para usarlos posteriormente con la misma calidad que presentaban en el momento de la vitrificación.

Otra opción es la congelación de corteza ovárica y su posterior trasplante una vez superada la enfermedad, que permitiría incluso conseguir gestaciones espontáneas al recuperar la paciente su función ovárica. Esta técnica es de elección en niñas prepúberes y en aquellos casos en los que no se puede posponer el inicio de la quimioterapia, ya que la estimulación ovárica requiere un plazo de casi dos semanas.

En el caso de los hombres, bastará con congelar una o varias muestras de semen para conservar sus gametos.