8 noviembre 2013

Las madres solas retrasan su maternidad una media de 4 años respecto a las mujeres con pareja

• El deseo de ser madre junto con la estabilidad laboral, económica y el reloj biológico son determinantes para iniciar el proceso tanto para la adopción como para la Reproducción Asistida en solitario
• Los hijos de familias monoparentales presentan un buen desarrollo intelectual, social y emocional
• Las madres solteras tienen una red de apoyo de más de 8 personas y valoran con la máxima puntuación la calidad asistencial de ésta
Sevilla, 8 nov.’13.- IVI Sevilla y la Universidad de Sevilla presentan hoy las conclusiones del estudio Nuevas familias monoparentales, madres solas por elección, en el que han participado 162 familias (todas ellas por adopción o por reproducción asistida).
El estudio evidencia las motivaciones principales que llevan a determinadas mujeres a tomar la decisión de formar una familia monoparental, su condición social y el momento en el que deciden dar el paso, generalmente cuatro años más tarde que las mujeres con pareja.
Esta investigación, centrada en las mujeres que son madres solas por elección, ha analizado en profundidad la experiencia de la maternidad en solitario por elección, las similitudes y diferencias que existen entre los hogares monoparentales y biparentales así como la diversidad existente en el colectivo de familias monoparentales por elección.
La doctora Mª del Mar Tirado, psicóloga de la clínica IVI de Sevilla y coautora del estudio, comenta que este estudio “muestra un cambio social en el que las mujeres barajan sin prejuicios la opción de ser madres solteras para cumplir su sueño de formar una familia, uno de los objetivos vitales más importantes para muchas de ellas”.
¿Quiénes son las madres a solas?
El estudio, llevado a cabo por la Unidad de Psicología de IVI Sevilla y el Equipo de Investigación de Diversidad Familiar del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla determina que, el patrón de las madres a solas por elección es: mayor de 35 años, con estudios universitarios, solvencia económica, trabajando por cuenta ajena en una ocupación que requiere alta cualificación y viviendo a solas con sus hijos.
En relación a la satisfacción vital, la puntuación ha sido alta, 5,4 puntos sobre 7, sin diferencias en relación a los otros grupos de madres.
El estudio de la autoestima revela que se trata de mujeres con una autoestima media-alta que no difieren de aquellas madres con pareja. Por tanto, se trata de mujeres con una cierta confianza en sí mismas y sus capacidades, siendo su puntuación media de 3,1 en una escala de 1 a 4.
Las madres solas no se diferencian de las que afrontan la maternidad con pareja en su manera de afrontar el estrés.
En cuanto al tipo de estilo educativo, las madres solas por elección prefieren un estilo educativo basado en la comunicación y el afecto.
Por último, las mujeres entrevistadas en este estudio cuentan con una amplia red de apoyo formada por una media de 8 personas con las que además se sienten muy satisfechas. Esta red de apoyo está formada por familiares (apoyo emocional fundamentalmente) y amistades (apoyo informativo y material).
Como conclusión a esta serie de cuestiones psicológicas valoradas por las madres a solas por elección, la doctora Mª del Mar González, coordinadora del estudio, argumenta que “las madres entrevistadas demuestran tener competencias para afrontar con éxito la tarea, dado que tienen una alta satisfacción vital y una buena autoestima, así como una amplia red de apoyo, un amplio repertorio de estrategias para afrontar los problemas y unas prácticas educativas adecuadas”. De acuerdo con sus datos, afirma además que “estas mujeres se sienten legitimadas para afrontar en solitario su maternidad y ponen en cuestión los prejuicios que una parte de la sociedad tiene con respecto a ellas”.
En relación a los hijos de madres sin pareja, otro miembro del equipo, la investigadora Marta Díez concluye que “los hijos de madres sin pareja presentan una buena competencia académica así como una óptima competencia social: buenas habilidades sociales y pocos problemas de comportamiento. También tienen un buen ajuste emocional y comportamental, una alta autoestima y un correcto conocimiento de los roles de género. En relación a su nivel de desarrollo en comparación con los niños crecidos en familias biparentales, no existen diferencias significativas, si bien es cierto que en este caso hay que diferenciar la vía de acceso a la maternidad (adopción o reproducción asistida) para realizar los análisis y sacar conclusiones, ya que las condiciones de partida de unos y otros son bastantes diferentes”.
La maternidad se ha disparado en los 2 últimos años
Las clínicas IVI han visto incrementado en un 77% el número de pacientes que se someten a tratamientos de reproducción asistida en solitario. “Cada vez son más las mujeres que deciden afrontar la maternidad en solitario porque son conscientes de que su fertilidad es caduca y de que pueden formar una familia con su propio esfuerzo y con el de las personas que les rodean. Normalmente son mujeres con mucho apoyo familiar y social, además de con un nivel cultural medio-alto, que les permite afrontar esta decisión de una manera abierta y sin prejuicios”, explica el doctor Manuel Fernández, director de la clínica IVI Sevilla.

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